Cómo se lo extraña a Soriano

25 junio 2006 | Publicado en | 0 comentarios

Trato de imaginar qué hubiera escrito Osvaldo Soriano en la contratapa de Página/12 después del partido de la selección de Argentina con la de México ayer... Qué agonía pordios! Esos muchachos jugaban... para atrás! Agarraban la pelota y empezaban con los pasecitos. Se miraban, reflexionaban, iban, venían, mientras los mexicanos se agrupaban a la defensiva, y cuando los argentinos finalmente se decidían a subir al área adversaria había más mexicanos metidos ahí que en una calle céntrica del DF a las cinco de la tarde.

Las estadísticas dirán que ambos equipos se repartieron la posesión de la pelota por partes más o menos iguales. OK. Pero la calidad de ese tiempo no era la misma. Mientras los argentinos estaban la mayor parte del tiempo en su mitad del campo, los mexicanos estaban, también, en la mitad argentina del campo. Qué garra! No bien tocaban la pelota salían disparados como un balazo para el área contraria. Nada de jueguecitos ni pasecitos ni chorradas. Atacaban como que la vida les fuera en ello. Estaban por todas partes, interceptaban pases argentinos como si estuvieran practicando con un equipo juvenil. 

Sí, es cierto que, afortunadamente, las cosas cambiaron hacia el final. Messi y Tevez hicieron una clara diferencia apenas pisaron el campo, pero se puede saber por qué demonios Pekerman esperó tanto para ponerlos? No digo que el equipo argentino no mereció ganar. El gol que les anularon equivocadamente hacia el final del partido les hubiera dado la victoria antes de jugar los 30 minutos adicionales. Y el gol de Maxi Rodríguez fue, qué duda cabe, una obra maestra. Pero los mexicanos jugaron bien, muy bien, la mayor parte del tiempo incluso mejor que los argentinos. Si ganaban ellos, también hubiera sido justo. 

Si los argentinos siguen jugando así, el viernes los alemanes se los van a comer como si paladearan chucrut. Ojalá que Pekerman recapacite, que los muchachos se despierten, y que la suerte nos ayude un poquito. Como ayer.

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