Pasiones que matan

29 junio 2006 | Publicado en | 0 comentarios

Se nos fue el tío Osvaldo. El sábado pasado, durante el partido Argentina-México. El tío Osvaldo, hincha fanático de Boca, era un apasionado del fútbol, a tal punto que solían darle un Lexotanil cuando jugaba el equipo de sus amores. Y el sábado no resistió esa larga agonía del 1-1, ese juego argentino que rozaba insoportablemente lo pusilánime. En un momento dado, antes del segundo gol del seleccionado argentino, la aorta del tío Osvaldo dijo basta. Tenia 88 años cuando se nos fue, mártir del fútbol, víctima de la pasión. Al sepelio asistió un montón de gente que lo quería bien porque el tío Osvaldo era un tipo que sabía bien hacerse querer. Tenía la sonrisa y el abrazo fáciles. Era amable y generoso. Y era también un poquito un personaje, famoso en su barrio, Wilde, por las historias de su perro, Garibaldi.

La noticia del fallecimiento del tío Osvaldo me hizo acordar de una nota que leí estos días: Ver fútbol por televisión implica un riesgo cardíaco. La Fundación Suiza de Cardiología advirtió que "el estrés acumulado por los aficionados que siguen un partido por televisión 'conlleva riesgos cardíacos', especialmente en ciertos 'momentos pico' como 'los goles, los tiros libres fallidos y, sobre todo, los penales'". Las cosas se complican porque, además de lo emocional, se exagera con el consumo de alcohol, tabaco, comida chatarra, etcétera. Consejos: ver los partidos en familia, tomar mucha agua y jugos de frutas, comer bien, estirar las piernas durante el intervalo. Y, agregaría yo, poner las cosas en perspectiva... lo cual, claro, se dice fácil.

Están avisados. El partido de la selección argentina contra la alemana el viernes próximo promete llevarse al otro lado a unos cuantos. A tomarlo con calma.

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