Receta para lagrimear (fácil de preparar)

29 noviembre 2006 | Publicado en | 7 comentarios

INGREDIENTES: Tu mujer y tu hija; una noche de invierno en una ciudad extraña a unos 12 mil kilómetros de Buenos Aires; un departamento prestado; dos valijas con ropas y algunas boludeces; la primera nevada de ese invierno, que es el primero que pasás en esa ciudad a la que recién llegaste; y tu colección de CDs, que tiene que incluir “Chamamé crudo”, del Chango Spasiuk.

Esta es una de esas recetas fáciles de preparar si tenés los ingredientes adecuados. Para una mejor ambientación se sugiere clickear en el chirimbolo este acá al lado.

MODO DE PREPARACION: Te vas a trabajar, como todos los días desde que llegaste, hace menos de un mes. Después del trabajo tenés una cena con un grupo de gente del laburo. Alguien reserva mesa en un restaurante que no queda lejos del departamento que te prestaron por el primer mes, mientras amueblás el que alquilaste.

Cuando la cena por fin termina, saludás y te vas. Nice meeting you! Se habrán dado cuenta de que con el ruido del restaurante y lo informal de la charla no entendiste una pepa de lo que dijeron? Como está cerca, decidís ir hasta al departamento caminando. Vas pensando en tu mujer, que te espera, y en tu hija, que seguramente está dormida. Para un mejor resultado conviene que esta última sea de preferencia pequeña, digamos de no más de dos años, pero la receta funciona si es mayor también.

Mientras caminás por las calles vacías —todavía mirando de vez en cuando por sobre el hombro, porque no hace tanto que te fuiste de Buenos Aires y el reflejo lo tenés metido muy hondo— notás que hace frío, pero un frío como raro, seco, especial; como si el aire se quedara quieto, silencioso, a la espera de algo.

A medio camino los ves, o, en realidad, primero los sentís en la cara: minúsculas pelusas heladas que caen lentamente, zigzagueando apenas en el aire sereno, brillando tenues bajo la luz del alumbrado público. Tardás un poco en darte cuenta de que sí, son copos de nieve. Así que eran así, tan cosita de nada, los copos de nieve? Se disuelven al tocar el piso, que se va mojando como si lloviznara pero no; y aguantan un poco más en el pasto y en los arbustos, que empiezan a cubrirse de una muy tenue capa que de tan sutil no llega a ser blanca todavía.

Así, caminando bajo la primera nevada de tu vida, llegás al departamento. Subís. La nena duerme. Tu mujer te espera. Puso un disco en el equipo. Seguramente la receta funciona también con otros, pero para un resultado óptimo se recomienda utilizar “Chamamé crudo”. Viste? —te dice tu mujer— Está nevando! La abrazás y juntos van a mirar por la ventana una nevada que recordarán por años.

Ya está. Servir tibio en porciones de a dos.

Hoy, 29 de noviembre, se cumplen cuatro años del día en que, con muchas ansiedades, temores e ilusiones, llegamos acá. Ser un despatriado —incluso uno voluntario— es que te hayan quitado algo, por mucho que no te guste reconocerlo. Y duele, por mucho que quieras disimularlo.


(Cuatro años después es difícil precisar cuál era el tema con el que empezamos a lagrimear. Pudo haber sido Pynandí, Formosa, Chamamé crudo, Josefina, o cualquier otro del disco. Pynandí es lo que escuchaste mientras leías esta página si seguiste la recomendación del comienzo. Otra recomendación: visitá el sitio web de Spasiuk, que vale la pena. Y, si no lo tenés, comprate el disco. Nunca sabés cuándo te puede agarrar una nevada lejos de casa.)

7 Comentarios

  1. fernando says:
    miércoles, noviembre 29, 2006

    muy lindo el relato, a mi me paso exactamente lo mismo, y casi al mismo tiempo (en febrero van a hacer cuatro años que estamos aca), asi que te entiendo perfectamente.
    saludos.

  2. Miraquetemiroyo says:
    miércoles, noviembre 29, 2006

    Qué lindo post! Qué hermosa nena! Qué linda familia! Sos un señor muy afortunado, spindoctor, y me da toda la impresión de que te lo tenés merecido.

    Felíz aniversario!!! Aunque sea sin copos de nieve :)

    (La música me encantó. Nunca había escuchado a Spasiuk. Me voy a visitar su sitio. Gracias por los links.)

  3. Natalia says:
    jueves, noviembre 30, 2006

    Doctor espín,
    El próximo 19 de enero harán 3 años que estoy en Suiza.
    Yo me siento una despatriada (sólo por momentos). Quizás sea porque mi marido es un secondo, y son tan pocas las cosas que sabe de Argentina, y no tenemos una "memoria argentina en común". Yo casi ni hablo el castellano, salvo cuando llamo a los míos. Si pongo un disco, tengo que pasarme una hora explicando por qué la música y las palabras te llegan al corazón, pero el sentimiento que te provoca, no llega hasta el otro, que no puede entenderte.
    Es difícil ser despatriado, pero es más lindo ser despatriado en familia. (te tengo una pizca de envidia...)

  4. Natalia says:
    jueves, noviembre 30, 2006

    A parte...
    Se habrá dado cuenta que me gusta merodear entre sus Desperdicios. También habrá notado que era de esperarse porque acá no tiramos nada... más bien vivimos de lo que nos tiran. ¡¿No le parece una casualidad?!

  5. SpinDoctor says:
    lunes, diciembre 04, 2006

    Gracias Fernando, Erika, Natalia. Nada, eso nomás. Un abrazo.

  6. Denise
    jueves, enero 25, 2007

    Gracias. Lo de las lágrimas ya venia funcionando con las galletitas, los niños y las estrellas...internet es un viaje extaño, buscando el Blog de A. Casero encuentro esta fuente inagotable de ese néctar que en Argentina está escaseando: rumor de humanidad, sencillo amor por la vida. Ternura de la posta, la que duele y sana, en el mismo instante. Tal vez porque devela esos recovecos que solemos camuflar para seguir adelante y que se transforman en suavidad de alma al liberarse...
    Despatriados de nosotros mismos, humanos.
    ¿Si no lo usamos, perderemos el don del sentido común?

  7. SpinDoctor says:
    domingo, enero 28, 2007

    Gracias por tus mas que generosas palabras, Denise. Me alegro que buscando el blog de Casero vinieras a parar aca; no sabia que el gordo tuviera un blog, asi que salgo ya mismo a googlearlo.