Un fuerte aplauso para el piloto!

11 diciembre 2006 | Publicado en | 4 comentarios

Visto desde el aire, el Gran Buenos Aires podría ser el suburbio de cualquier gran ciudad latinoamericana. Pero uno sabe que ha llegado a casa y no a otra parte exactamente unos segundos después de que el tren de aterrizaje del avión toca el suelo y éste comienza a frenar y a estabilizarse. Es en ese momento cuando estalla el aplauso, un aplauso que de acuerdo a mi experiencia no se escucha en ninguna otra parte del mundo, un aplauso que te confirma que acabás de llegar al país donde un aterrizaje normal es visto como una hazaña que merece ser aplaudida como algo extraordinario. Ése fue el primer signo inconfundible de que había regresado a casa, pero enseguida habría más.

El segundo signo fue un enorme cartel junto a la autopista en el que una Araceli González cuatro o cinco veces el tamaño del natural saludaba al viajero en bombacha y corpiño. “Bienvenidos al país de la mejor carne y las mujeres más lindas del mundo...” parece decir. Para quien vuelve después de unos años de ausencia el mensaje es tranquilizador: no se preocupen, estas lolas siguen firmes —al menos en los afiches— manteniendo alta la fantasía del varón argento.

Ésos fueron los dos primeros, luego los signos de regreso al hogar se multiplicaron, diluyéndose unos en otros. El perfume del riachuelo, supermercados abiertos y llenos de gente el domingo a las 20:00, mucha carne en exhibición en la pantalla de TV, un aviso radial donde una “brasileña” —más tarde será también una japonesa— se asombra del tamaño de “algo” —no se sabe qué— que le muestra un argentino: “Los argentinos la tenemos gigante”, dice el locutor, y sólo al final queda claro que se trata de una promoción de hamburguesas. Y así…

Aunque los signos del regreso a la patria habían empezado ya en el vuelo de Alitalia Roma-Buenos Aires. “Lo que tiene Roma es que hay tanta pintura, tanto monumento, tanta cultura... y a mí eso no me gusta, viste?” le explica una señora en la fila de al lado a un tipo todavía joven que viste una remera con la imagen del Che en la espalda. La señora cuenta a continuación que ella prefiere el agua, el mar, la naturaleza. Da la impresión de que eligió mal el destino de su viaje, pero el marido visitó los Museos Vaticanos —“No sabés lo temprano que se levantó, a mí ni loca me agarran”—, así que el viaje se debe de haber justificado por ese lado. “El país anda mejor —abunda la señora— pero los que joden son los sindicatos. Están todo el día con los [inaudible], cortan el tránsito, quieren todo gratis. Y el gobierno no dice nada, nosotros la clase media tenemos que [inaudible]...”

La bienvenida familiar es cálida, envolvente como un abrazo. El “comité de recepción” se trasladó a Ezeiza en dos autos. Otro signo de lo que vendrá. Después llegarían las empanadas, los sanguchitos de miga, los bebestibles de variada cepa.

Amparo se reencontró con sus primitos, Theo y Guido. Parece que hubieran estado jugando juntos ayer. Los adultos charlamos; han pasado dos años, que parecen más y menos al mismo tiempo, depende de cómo se mire.

Domingo al mediodía, el termómetro marca 32,8 y llegará a 35,1 en algún momento de un día que según el noticiero es el más caluroso del año hasta el momento. El frío de Ginebra no podría quedar más lejos.

El lunes a la mañana trae mate con facturas —medialunas de manteca y de grasa, tortitas negras, vigilantes— y una buena noticia: El Parquímetro está en el aire. Cuatro años hace que no lo escucho a Peña, parece mentira! Roberto Flores, Palito, Dick, están todos, aunque Mario Modesto Sabino suena algo distinto, y Cristina Megahertz también pero menos. Los años no pasan en vano para nadie.

Seis semanas de Argentinidad al Palo en versión popular quilmeña se anuncian en el horizonte. Peña en la radio, varios libros —historia argentina, novelas— sobre la mesa, la Mac para bloggear a la sombra... Si esto no es una de las formas de la felicidad, entonces no sé qué es.

4 Comentarios

  1. Miraquetemiroyo says:
    martes, diciembre 12, 2006

    Ya están allá! Me imagino que ya te habrás engullido por lo menos un par de Mantecoles. En unos poquitos días yo también me haré una panzada. Me harías un favor, uno des estos días, cuando pases por Freddo, pedí un cucurucho de dulce de leche y banana. Ah, y cuando pases por Las Cuartetas, pedí un par de porciones de muzzarela. Ah, sí, y cuando pases, no dejá, que te si no voy a engordar. ;)

    A disfrutar se ha dicho, doc! A ver que contás de lo que ves y lo que no ves. Un abrazo.

  2. Natalia says:
    martes, diciembre 12, 2006

    Uuuyy qué bueno! ¡No sabés la envidia que te tengo! jeje
    Espero que la pasen bomba, disfruten de la familia y del sol.
    Un abrazo.

  3. SpinDoctor says:
    jueves, diciembre 14, 2006

    Gracias por los buenos deseos y las sugerencias. Por el momento me he estado midiendo con los Mantecoles (uno solo hasta ahora), pero hay que poner en la balanza las milanesas de mi suegra, los bifes con papas fritas, y el helado que todavia no ha sido de Freddo pero ya llegara. En realidad, al que habria que poner en la balanza es a mi!

    Habran visto en las noticias que hay cortes de luz por el calor y la consiguiente demanda extra de energia a causa de los equipos de aire acondicionado, etc.

    Hogar, dulce hogar.

  4. Miraquetemiroyo says:
    jueves, diciembre 14, 2006

    Doc, hablando de helados, recién acabo de leer un post escrito por Alan Patrick, un guía turístico inglés que vive en Baires. Dice que de ser un fanático de Freddo ahora pasó a ser un fanático de "Un Altra Volta" en Santa Fe 1826 (casi Callao), Recoleta. Dice que desde que probó esos helados no ha vuelto a Freddo y que el helado de dulce de leche es sublime. Bueno, nada, si pasa que vas por ahí, ya sabés ;).