Cómo es la vida en Suiza, versión Ginebra

06 febrero 2007 | Publicado en | 9 comentarios

Un número de visitantes han llegado a este blog luego de “preguntarle” a Google “cómo es la vida en Suiza”. Espero que hayan encontrado algunos datos útiles que les hayan permitido formarse una idea, aunque sea fragmentaria. Pero como este blog tiene una definitiva vocación de servicio público :o) aquí va un intento de respuesta, subjetiva e incompleta, claro, pero algo más sistemática, a la pregunta mencionada más arriba.

La vida en Suiza, al menos en su versión ginebrina, es calma, tranquila, segura, ordenada, puntual.


La seguridad, o mejor aún, la ausencia de inseguridad —ese sentimiento casi omnipresente en la vida que, al menos nosotros, llevábamos en Buenos Aires— fue una de las cosas que nos impresionó más a nuestra llegada. Acá podés caminar por la calle con tranquilidad, básicamente a cualquier hora. Es muy baja la probabilidad de que te asalten, y si te asaltan no te van a matar para quedarse con tu auto. El nivel de violencia es muy bajo, comparado con otras sociedades. Hay homicidios sí, claro, pero muy pocos. Te pueden robar el auto también, por supuesto —a un vecino mío se lo robaron en la puerta... pero resulta que lo había dejado abierto y con la llave en el encendido; el auto apareció intacto un mes después en el estacionamiento de un shopping—, pero podés dejar el auto sin llave —yo lo hice accidentalmente varias veces— sin que nadie se lleve tu estéreo —OK, en mi caso tal vez ayude la antigüedad del mismo. También hay otro tipo de crímenes contra las personas —violaciones, por ejemplo—, pero otra vez: el número es tan bajo y las circunstancias tan particulares que la sensación básica es de que vos y los tuyos están seguros y no en constante estado de amenaza. Hay, parece, una creciente violencia entre adolescentes —el fenómeno de las “pandillas”— pero aún no ha entrado en nuestro limitado campo de experiencia.

La vida en Suiza es también básicamente calma, silenciosa. Los vecinos normalmente son discretos. Nadie va a hacer una fiesta hasta cualquier hora de la madrugada en un departamento, y si alguien la hace podés quejarte a la administración del edificio —en caso de que no te dé bola y la corte a una hora razonable. A nosotros nos pasó y le llamaron la atención al vecino en cuestión, que no volvió a joder. Eso sí, contracara de esto es que vos también te cuidás de no molestar —no dejás que los chicos salten a su antojo sobre la cabeza del vecino de abajo, despedís a tus visitas dentro del departamento y en el pasillo, las reuniones de amigos terminan normalmente a las diez de la noche, etcétera. Tampoco está permitido hacer reparaciones o trabajos en el departamento en días domingos. Hablo, claro, de la vida en departamento, que es lo que conozco; alquilar una casa es sencillamente inalcanzable para presupuestos como el nuestro. Pero no es cierto, como dicen algunos, que no podés accionar el depósito de agua del inodoro después de las diez de la noche; al menos no es cierto en nuestro edificio, no sé en la Suiza alemana, que dicen que es más rígida.

Como todo el mundo sabe, las calles suizas están limpias. Esto es básicamente cierto, aunque no llega al nivel del mito. Hay cretinos, como en todas partes, que no levantan la caca de sus perros. Pero se arriesgan a ser multados. La basura se saca en contenedores, que suelen estar estacionados en lugares con pequeños cercos de arbustos o cosas así, de modo que muchas veces ni los ves. No hay bolsas de basura tiradas en las veredas. Ni nadie que las abra para sacar cartones u otros desechos reciclables. De hecho, el reciclamiento es algo muy importante y vos mismo separás papel, vidrio, plásticos, aluminio y también pilas o baterías usadas —que son altamente contaminantes—, y depositás esos desechos en contenedores especiales. Nosotros separamos todo lo mencionado menos aluminio, porque consumimos pocas cosas que vengan en ese embalaje. Pero acá, en la Suiza francesa —o “romande” como la llaman en francés—, no hay que comprar bolsas “autorizadas” para los desechos —una forma de pagar por el reciclado de tus desperdicios de acuerdo a su volumen—, lo que sí ocurre en la Suiza alemana. Capítulo aparte son los muebles y electrodomésticos usados y/o en mal estado. Cuando los comprás, pagás una tasa de reciclado incluida en el precio. Luego, hay un calendario anual distribuido por la comuna en el que están fijados los días en que se los puede sacar a la calle de acuerdo a dónde vivís. A veces encontrás cosas en perfecto estado, pero en su mayoría están bien tiradas —al menos en nuestro barrio.

Como todo el mundo también sabe, la puntualidad es una de las “virtudes” de las cuales los suizos están orgullosos. No sólo los trenes cumplen sus horarios, también los ómnibus y tranvías tienen los suyos publicados en cada parada, y… los cumplen —excepto cuando nieva mucho. En general no sólo el transporte es puntual, también la gente. Los espectáculos y eventos empiezan básicamente a horario; y terminan del mismo modo. Si el cumpleaños infantil termina a las 16:00, a las 16:10 nuestra hija es la única invitada que queda en el local, esperando a que la pasen a buscar sus argentinos papás.

Pero tal vez la cuestión más importante que la mera puntualidad sea la previsibilidad, el orden. Las cosas funcionan. Hay sistemas y normalmente producen los resultados esperados. Vas a tener que pagarlos, claro, pero funcionan. Los trámites no son en general demasiado complicados, y una vez que reúnas los requisitos exigidos todo va a andar sobre ruedas; y si no los reunís... poco es lo que podrá hacerse. No vas a tener que hacer cola desde la noche anterior, como vi recientemente en Quilmes, para inscribir a tu hijo en una buena escuela pública; te van a mandar una carta avisándote qué día tenés que llevarlo. El médico te va a atender sin que medie dinero, y unos días después vas a recibir en tu casa la factura, que pagarás en la oficina del correo, junto con todos los demás pagos que debas hacer —alquiler, servicios públicos, seguro de enfermedad (assurance maladie), impuestos a la tele y a la radio, multas de tránsito (ay!), resúmenes de tarjetas de crédito, cursos, en fin, todo. De acuerdo al seguro que hayas contratado, enviarás la factura —después de haberla pagado— al seguro de enfermedad para que te reintegren el porcentaje que corresponda, y el seguro te depositará la plata en tu cuenta bancaria.

Otra cosa ordenada es el tránsito. No es perfecto, pero es enormemente más ordenado, por ende previsible, por ende seguro, que —digamos— el argentino. Y las respectivas tasas de muertes en accidentes de tránsito así lo demuestran. La receta es educación en serio, prevención —control técnico de los vehículos, bajo límite autorizado de alcoholemia, excelente señalización, entre otras cosas— y represión —es decir multas sanguinarias, que para determinadas faltas consisten en un porcentaje de tu ingreso que el juez define dentro de ciertos límites (leí en el diario el otro día sobre un chabón que recibió una multa de 15 mil francos, el costo de un buen auto mediano de segunda mano). Ya escribí sobre este tema en otro post.

Para el suizo, la previsibilidad se extiende al nivel de vida. Hay muy poco desempleo a nivel nacional —alrededor de tres por ciento—, aunque es más alto en Ginebra —alrededor del siete por ciento, el más alto de todos los cantones. Con entre tres y siete por ciento de desempleo nosotros en Argentina estaríamos descorchando champán, pero acá, además, está el seguro estatal de desempleo. Si un suizo se queda sin trabajo porque su puesto desaparece en una reestructuración, la empresa quiebra, lo que fuere, el estado le paga un subsidio equivalente al 80 por ciento de su salario. Y esto —aunque el porcentaje va decreciendo— hasta por dos años, que pueden estirarse hasta cinco en determinadas condiciones. Mientras está recibiendo el subsidio está obligado a buscar trabajo, claro. Este beneficio del estado de bienestar no se extiende a extranjeros, y los abusos de los nacionales son combatidos.

Esta es una sociedad rica y consecuentemente, el costo de vida es alto. Pobres hay, claro, y aunque la asociación de agricultores suizos dice que un cuarto de ellos viven bajo la línea de pobreza, en las ciudades no vas a ver gente durmiendo en la calle, ni revolviendo en la basura para comer. La expectativa de vida es de 76 años para los hombres y de 82 para las mujeres; el ingreso per cápita es de 54.930 dólares. Sin embargo, siendo una sociedad rica, hay cierta austeridad que contrasta bastante con el modelo argentino de ser rico al estilo revista Caras. Puedo equivocarme, claro, porque no me codeo precisamente con millonarios, pero tengo la sensación de que aquí ostentar no está bien visto. Eso incluye también, por ejemplo, el modo de vestir de las mujeres. Si una mujer llama la atención en la calle por su atuendo, porte, presencia, etcétera, casi seguro que es extranjera. [Pero dejo el tema de la mujer suiza para otro post —a no perdérselo, muchachos.]

Los centros comerciales no curten el estilo faraónico y los negocios en general cierran temprano. Entre las 18:30 y las 19:00 cierra todo en días de semanas, excepto los jueves que muchos negocios están abiertos hasta más tarde; los sábados a las 18:00 te echan a los empujones del supermercado. Los domingos sólo están abiertos los negocios en aeropuertos y estaciones de trenes con mucha circulación de pasajeros.

El hospital y la escuela públicas son muy buenos, tirando a excelentes. Si venís de Argentina, sólo podés formarte una idea comparando con escuelas y hospitales privados, y de los buenos. Hay medios, y se nota. La escuela, desde el preescolar hasta la secundaria, es gratuita; la universidad no [ésta es una corrección aportada por Natalia, ver los comentarios]. Hay, leemos en los diarios, cierta preocupante violencia entre los alumnos más mayorcitos. El hospital lo tenés que pagar desde que cruzás la puerta —por eso el seguro de enfermedad es obligatorio.

Los suizos cargan con el prejuicio de ser aburridos y carecer de sentido del humor —un chiste en boga en Europa es “Contate un chiste suizo!”—, pero la realidad no se ajusta del todo al estereotipo. Hay muchas fiestas; por ejemplo, aquí en Ginebra, cada año se celebran: las Fiestas de Ginebra —que duran una semana y en las que se ofrecen unos fuegos artificiales que deben estar entre los mejores de Europa—, la Fiesta de la Música —que va de viernes a domingo y que cubre la ciudad y las comunas vecinas de espectáculos musicales de todo género—, las fiestas nacionales —el 1 de agosto, pero sobre todo la “Escalade”, que es la verdadera fiesta nacional ginebrina—, el Festival Paleo de música joven —en Nyon, a 20 minutos de Ginebra—, el Festival de la Batie —también música contemporánea—, los conciertos de verano en el parque La Grange —con artistas de todos los géneros y países—, y las fiestas locales de cada comuna —en la nuestra, por ejemplo, hay un festival de música country que trae músicos de USA. Además están, claro, los museos, los teatros, etcétera.

Hay discriminación contra los extranjeros? Sí, la hay. La regla es, más o menos, la siguiente: cuanto más clara es tu piel, menos te vas a enterar. A nosotros normalmente no nos paran los gendarmes en la frontera cuando cruzamos a Francia a hacer las compras, ni cuando venimos. Si nos paran, un amable diálogo bastará para aclarar que llevamos mercadería dentro de los límites autorizados; creo que sólo una vez nos hicieron abrir el baúl para verificar nuestros dichos. Y creo que nunca nos pidieron los pasaportes —tanto es así que he cruzado varias veces sin pasaporte cuando necesitaba cargar gasoil y no lo tenía encima. Ahora bien, mis compañeros de trabajo africanos o asiáticos me dicen que no ocurre lo mismo con ellos. Ni en la frontera ni en la calle ni en las escuelas. Nosotros hemos degustado un poquitín de discriminación en carne propia. Una vez nos postulamos para alquilar un departamento subsidiado —porque la ley nos lo permitía, ya que hacía más de dos años que pagábamos nuestros impuestos aquí y nuestros ingresos no superaban el límite establecido para ese departamento. “Ah, no! —le dijo la empleada de la empresa administradora del edificio a mi esposa— Esos departamentos nosotros los adjudicamos a suizos.” Tal vez haya que aclarar que en el cantón de Ginebra la población extranjera alcanza al 40 por ciento del total —siendo la portuguesa la nacionalidad más representada. Y que hay una serie de políticas públicas orientadas a la integración de los extranjeros —como por ejemplo cursos de francés gratuitos para padres de niños en edad escolar. [El tema de la situación y trato a los extranjeros da para otro post específicamente dedicado a él.]

Es fácil hacer amigos? Esto depende de muchos factores, claro, pero digamos que dentro de nuestra franja etaria (40+), composición familiar (matrimonio con una hija en edad preescolar) e inserción laboral (organización no gubernamental internacional), no es demasiado fácil. Hacés amigos entre los extranjeros, por razones de trabajo y de idioma —esto último sobre todo al comienzo— pero los extranjeros van y vienen. Con los suizos las relaciones parecen más difíciles de establecer; son correctos, pero de alguna manera distantes. Aunque en este terreno, como en muchos otros, las generalizaciones no son demasiado válidas y las excepciones pueden ser muchas.

Si leíste hasta acá, debe de ser que la vida en Suiza realmente te interesa. Entonces ya sabrás que en el país hay tres idiomas oficiales: alemán, italiano y francés. Además está el romanche o retorrománico, pero a efectos prácticos no existe —lo hablan menos de 100 mil personas en un solo cantón. No sé en otras regiones, pero en Ginebra, por su carácter internacional y suponiendo que tu trabajo no lo requiera, se puede sobrevivir bastante tiempo sin hablar francés —que al comienzo a mí me parecía un ininteligible farf.ulleo producto de una afección aguda en la garganta. Si bien los suizos no son como dicen que son los franceses —insoportablemente chauvinistas con su idioma—, obviamente la lengua es el factor primordial de integración y, aún si no es imprescindible, es un gran suavizante de las relaciones sociales hablar al menos un poco el idioma de los locales.

Qué largo este post, no? Y me quedan temas sin cubrir, por supuesto. Pero paro acá. Reitero, nomás, lo dicho al comienzo: éste es simplemente un recorte parcial, subjetivo, incompleto, desde una experiencia particular. Otros, desde otra situación, tendrán una experiencia probablemente muy diferente. No es lo mismo, por ejemplo, estar como ilegal y no tener trabajo, o —al contrario— venir de la Comunidad Europea o —mejor aún— como descendiente de suizos “repatriado” —lo que conlleva una serie de enormes ventajas económicas para la inserción. Y no es lo mismo, claro, ser suizo. Pero para saber cómo es la vida en Suiza cuando uno calza cualquiera de esos zapatos vas a tener que visitar otros blogs.

He charlado sobre la vida en Suiza en una entrevista radial que se puede escuchar acá. En otros posts he escrito sobre el costo de la vida, sobre la calidad de vida, y sobre la pobreza en Suiza. Hay información adicional en los links
"Info sobre Suiza" y "Noticias de Suiza" en la sección Enlaces de la columna de la derecha, así como también en las notas que aparecen bajo el tema "Vida en Suiza" en la sección Posts agrupados por temas, misma columna. Consultas individuales contesto, pero cobro... ;-)

9 Comentarios

  1. Afro_argentino
    miércoles, febrero 07, 2007

    Muy buena explicacion.-

  2. fernando says:
    miércoles, febrero 07, 2007

    me gusto mucho el post, muy interesante. Sobre todo porque estoy pensando en buscar trabajo en el canton ticino, que esta cerca de donde vivimos.
    Saludos.

  3. Natalia says:
    miércoles, febrero 07, 2007

    Hola!
    Excelente reseña! La verdad, leyéndola me doy cuanta que la vida en Ginebra es muy diferente de la vida en la "Suiza profunda", por ser romande, y por ser bastante cosmopolita, pienso. Por aquí la discriminación respecto de los extranjeros es bastante más notable, y se ve mucho en la escuela. Pero en la sociedad también.
    Una cosa, la Universidad en Suiza no es gratuita. En ginebra la matrícula es la más barata de toda Suiza, pero no es para nada gratis.
    Acerca de la vestimenta femenina, no creo que se relacione tanto con no ostentar. A mi me parece que las féminas suizas están dotadas de un pésimo gusto en materia de moda, y además pagan un montón por porquerías!!!
    Saludos.

  4. Agustina
    miércoles, febrero 14, 2007

    Muy bueno el post, tambien de acuerdo con Natalia respecto de las diferencias con la Suiza alemana, sobre todo en pueblos chiquitos. Respecto a los suizos, creo que es distinto cuando vas solo como argentino que cuando tenés una pareja "local". De todas formas, siempre sos un poco el bicho raro.

  5. Adrian says:
    jueves, febrero 15, 2007

    Hola, soy argentino pero vivo en Lausana desde el 2002 (esta basicamente al lado de Ginebra, donde vivi de 1991 a 1998) y acabo de descubrir este blog, y lo que decis es cierto - tal vez lo unico en lo que no estoy de acuerdo es que si bien los hospitales son de primera, los medicos suizos son una verdadera lacra (o tal vez tuve mucha, mucha mala suerte!). Ahi pongo un link con algunas cosas que escribi sobre Suiza en mi propio blog, te mando un saludo! Ah no te pierdas el local de venta de productos latinoamericanos en el barrio de Acacias, en la Rue Caroline, que venden dulce de leche, yerba y monton de productos, tremendo!

  6. beto says:
    viernes, febrero 22, 2008

    hola!!!soy de costa rica y vivi en la parte alemana de suiza con mi esposa,me parecio muy dificil, me gustaria tratar en la parte francesa mi esposa habla aleman ,pero aprendemos frances, porque me encanta, soy contador, hablo ingles, me defiendo en aleman , estudie cocina internacional y tambien soy pianista y guitarrista, pero mi esposa y yo no sabemos como movernos de la parte alemana a la francesa,no sabemos como empezar.
    Nos encantaria si nos pueden dar consejos, ya que yo me siento perdido en la parte alemana, gracias por sus consejos ustedes que tienen mas experiencia que nosotros.gracias!!!!

  7. rolando says:
    domingo, marzo 08, 2009

    este es el blog en que mas cosas e aprendido de suiza muy completo.te felicito amigo y gracias por ayudar a otros que buscan mejor vida.bueno yo soy cubano-español vivo ahora en españa pero me quiero ir a suiza tengo39 años,y quisiera saber como buscar un trabajo ayi,si me tiene que ayudar alguien,etc por eso te pido ayuda dentro de tus posibilidades.,sobre el trabajo y demas ,bueno un saludo de hermano y suerte. mi msn es gonzalez-flo@hotmail.es chaooo

  8. miguel terrazos says:
    miércoles, marzo 25, 2009

    Buen post, informado y no exagerado. Vivo en Berna pero trabajo en Basel. Para mi este sistema funciona bastante bien con sus ventajas y desventajas, pero cuesta mucho trabajo porque de por si los suizos son trabajadores y hacen que todo cueste trabajo...creo yo. Acerca de las costumbres, creo que difiere de acuerdo a la generacion, al lugar donde vives si es el campo o la ciudad, y al canton. Pero como siempre hay muchas reglas y las tienes que cumplir, porque asi es aca, ASI SE HACE PORQUE ASI ES..Y PUNTO. Eso me gusta. Me siento culpable cuando manejo por la noche sin luces y sin casco, cuando en Peru no sabia que era un casco y las luces simplemente eran inncesarias porque igual te podian atropellar por la calle asi tengas un reflector de 1000W en tu bicicleta....A pesar de todo lo complicado que pueda parecer este pais, uno se puede acostumbrar a casi todo esto, MENOS A LA COMIDA, jaja. Siempre que viajo con el tren me gusta comparar una ciudad con otra y conversar con mi esposa acerca de las diferencias. Lo mas curioso es que a veces no te puedes enterar de cosas tan importantes y tan famosas que estan sucediendo a un par de kilometros de donde vives, porque simplemete lo que importa es lo que haces donde estas...asi es aca. Y yo soy el que le doy las novedades a mi esposa de algunas cosas que me entero que suceden que para mi son de envergadura mundial y que ella nunca lo supo ni nunca le interesara...porque lo unico que le interesa es su esposo (yo), trabajo, familia, algunos amigos y dar uno que otro paseito por ahi...me despido con muchas ganas de contar mas sobre este interesante pais que me dio la acogida hace un poco mas de un año con el cual lucho cada dia por entender no solo el idioma sino aca cada fenomeno suizo que se me cruza por el camino. saludos

  9. TECHNORAMA 2006 says:
    jueves, febrero 04, 2010

    Muchas gracias por compartir tu experiencias y tus apreciaciones!

    Vivo en Basilea desde hace 8 años, y en cuanto a lo que lei hasta ahora de tu blog, coincido plenamente con lo que comentás respecto de la vida en Suiza.

    Saludos, y gracias de nuevo.