Estado de shock

22 febrero 2007 | Publicado en | 11 comentarios

Creía que ya había visto todo, que la época en la que el precio de un croissant me quitaba el apetito había quedado atrás, que —en fin— me había acostumbrado a que el costo de un kilo de carne vacuna superara al de un electrodoméstico pequeño en oferta. Todo eso creía. Hasta que esta semana fui a ver al opticien...

Debía haber sospechado que algo andaba mal ya al ver la calle en la cual estaba la óptica —una de las más caras de la ciudad—, pero como mi esposa me había dicho que se trataba de una cadena con varias sucursales, no sospeché.

Necesitaba —necesito— nuevos anteojos de lectura. Interrumpo acá para pasar un breve aviso —un servicio público, en realidad— destinado a todos los lectores menores de 40 años, a quienes me permitiré llamar cariñosamente pendex, sin que por ello y
bajo ningún concepto medie o pudiere mediar ofensa alguna.

Estimados pendex: Pueden leer la letra chiquita del paquete de Mantecol? Y los nombres de las calles en la guía Peuser? Y el nombre de esa o ese que les está quitando el sueño en la guía telefónica? Sí? Bueno: aprovechen! Porque el día mismo en que cumplan 40 se les acaba la joda, mis queridos. Al menos, eso me pasó a mí: creo que fue la mañana misma de mi cuadragésimo aniversario cuando el mundo súbitamente perdió una gran cantidad de detalles, y lo ha seguido haciendo desde entonces, a ritmo lento pero sostenido.

Fin del aviso. De nada (pendex).

Estaba en que necesito nuevos anteojos de lectura. Y como también mi visión a distancia podría beneficiarse de una pequeña ayudita, se me metió en la sesera —atención Googlers despistados, teenagers libidi.nosos y pequeñuelos morb.osos: sesera no tiene nada que ver con... bueno, con “eso” que ustedes ya saben—, se me metió en la sesera, decía, que quería unos anteojos “progresivos”.

Anteojos progresivos no son los que usan los participantes en el Foro Social Mundial, sino unos que combinan en un solo lente o cristal dos tipos de aumentos, el que necesitás para ver
de cercaid est, normalmente para leer— y el que necesitás para ver de lejos —qué tranvía es ese que viene ahí?

Obviamente son más cómodos y ofrecen innumerables ventajas sobre la alternativa, que es tener dos pares de anteojos con distintos aumentos. Qué ventajas? Por ejemplo, si los perdés te quedás completamente en bolas, tanto
de lejos como de cerca. No, en serio, son muy cómodos y te evitan el cambio permanente de anteojos o la miradita por sobre “los de leer” que tan mal sienta —al menos a mí me parece.

Y no sólo a mí. Al opticien también. Cuando terminó de hacerme el examen y determinar qué aumentos y geometrías necesitaba en cada ojo tanto “para lejos” como “para cerca”, me propuso que usara des lunettes progressives. En realidad, yo debería haber sospechado que algo andaba mal —otra vez— cuando vi al chabón. Era un rubio alto, de veintipico y con una facha que estaba a medio camino entre Leonardo DiCaprio y Brad Pit. Tanta pinta tiene que tener un precio. Pero esto lo pensé después.

Asentí a su propuesta —sobre todo porque yo ya lo había pensado antes— y alegremente me dediqué a escoger entre decenas de modelos de posibles armazones. Yo quería unos sin marco. El opticien me secundaba. Y sutilmente me fue llevando hacia un modelo de ensueño —si semejante adjetivo puede aplicarse a un par de anteojos.

Las patillas y el puente eran de titanio, tan delgadas que casi no las veías, y se sujetaban directamente a los cristales, sin ninguna molesta estructura que los mantuviera unidos más allá de los cristales mismos. Resultado: éstos parecían milagrosamente suspendidos frente a tus ojos, como las pantallas de las computadoras en Minority Report. De hecho, los cristales mismo iban a pasar prácticamente desapercibidos con el tratamiento antirreflejo. Y si por casualidad los veías, el formato los hacía perfectos para mi cara.

Escogido que fue el modelo de anteojo, nos sentamos a hablar del costo. Ahí tuve mi tercera oportunidad de sospechar que las cosas no podían salir bien. Entretenido con los cristalitos orgánicos antirreflectantes y los armazones de diseño, no había prestado atención a los otros clientes que había en el local. Pero cuando me senté no pude evitar notar a la clienta de al lado.

La mina vestía un tapado tipo de piel —o algo así. Y llevaba un gran danés sujeto por una correa; el hocico del perro me llegaba a la nariz (estando yo sentado) y cuando se desparramó en el suelo —el perro, no la dueña— ocupaba apenas el lugar en el que estacionaría un auto pequeño. Pero en Ginebra —me dije— quien más, quien menos, todo el mundo tiene una mascota canina —yo también—, así que, incluso a esa altura no sospeché.

Te conté ya las ventajas de los anteojos progresivos? Sí, ya te las conté. Pero claro, cada ventaja viene —en este mundo cruel y mercantilista— atada a un precio. Resulta que hay tres diferentes tipos, o tres tecnologías diferentes para producirlos, que dan por resultado tres calidades diferentes. Cuál calidad elegirías vos? La menor, la mediana o la superior? La superior, claro. O acaso tus ojos se merecen algo menos que eso? No, por supuesto. Los míos tampoco —me dije— y señalé con índice seguro el mejor producto en oferta.

Brad
DiCaprio me dijo el precio —dio unas cuantas vueltas, antes, pero al final lo hizo. Eran... caros, bastante caros. Pero bueh, nosotros argentos de mediana edad llevamos grabado en alguna parte del inconsciente aquel famoso eslogan —se acuerdan?— “Caro, pero el mejor”. Tragué saliva y estaba empezando a asentir con la cabeza, cuando un súbito descubrimiento me dejó cuasi paralizado por el horror.

El precio que Leonardo Pit me había dado era por... un solo cristal. Lo juro. Muy suelto de cuerpo me había tirado una cifra que era el precio de un solo cristal. Como si fuera lo más normal del mundo —tal vez antes vendía anteojos para tuertos. Ante mi incrédula mirada, lo multiplicó por dos y anotó el resultado en un formulario.

Atónito, yo no atinaba a moverme. Además el gran danés desparramado en el piso me cerraba el paso de un lado, y el opticien hacía lo propio del otro. Impiadoso, siguió anotando cifras en su formulario. Armazón. Montaje. Algo más que no me acuerdo. Luego sumó.

La cifra total era simplemente atroz. De más está decir que para ese entonces yo ya había iniciado las maniobras para hacer una elegante —o al menos no demasiado bochornosa— retirada. Le expliqué que iba a tener que pensarlo. Empezó a ofrecerme alternativas. De pronto, la calidad media ya no era tan diferente de la superior, y la menor era bastante aceptable. El otro armazón —aunque desafortunadamente no era de titanio— había pasado a ser bastante bueno también.

No sin cierto trabajo logré sacarme al opticien de encima —ayudó que el gran danés y su dueña hubieran para ese entonces dejado expedito el camino— y salí a la calle. En la vereda llené mis pulmones del frío aire ginebrino —estaba oscureciendo— y empecé a caminar.

Que cuánto costaban los anteojos? No te voy a decir la cifra exacta porque me da vergüenza, pero te digo esto: en ebookers.com se consiguen pasajes —ida y vuelta, aclaro por las dudas— Ginebra-Buenos Aires por menos plata. O sea que por lo que costaban esos anteojos podría irme a Buenos Aires y hacérmelos allá.

Sí, puede ser que la calidad de los anteojos que consiga allá no sea tan buena como los que me proveerían acá. Pero, macho, yo no puedo andar caminando por la calle con semejante suma de dinero colgada de la nariz... Para que se entienda: estamos hablando de un par de anteojos para leer y mirar la tele, ok?

En fin, que cuando uno cree haberlo visto todo... más le vale no bajar la guardia.




11 Comentarios

  1. JOSE SANCHEZ ZOLLIKER says:
    viernes, febrero 23, 2007

    Jajajajaj! Qué delicia de escrito; el mejor que he leído en esta semana. Y bueno, ni de loco comprar eso para traerlo en la nariz, que en una de esas se te caen cuando vayas al baño, jajajaj. Saludos de un pendex. Jajajajaja

  2. mardevientos says:
    viernes, febrero 23, 2007

    yo tambien esoy con risas... espectacular COMO lo contaste...
    Y si, mas de una vez yo tambien pienso en tomarme un par de meses de vacaciones, viajar, y hacer todas las cosas por las que aca me arrancan la cabeza!!.. que creen que puedo trabajar solo para ellos?
    Abrazos de otra pendex.. que se prepara para la llegada de los 40 !

  3. Agustina
    viernes, febrero 23, 2007

    jejeje me hiciste morir de risa!!! El otro dia mandar un sobre a Paris me salio mas caro que llevarlo yo misma y de paso recorrer!!!

  4. Elsa
    viernes, febrero 23, 2007

    no te preocupes, en Argentina, ya existen esos precios de anteojos que te cortan la respiración. yo estoy en ese trámite...jaja

  5. Miraquetemiroyo says:
    viernes, febrero 23, 2007

    Por qué no das precios?

    En Orbitz.com un pasaje ida y vuelta Geneva-BsAs se consigue por unos US$1,100 y quizas se consigan por menos si uno se toma el trabajo de buscar.

    Por acá, lentes como los que describís, con los mismos materiales, progressive no line bi-focal, no glare, de titanio, sin marco, etc., te pueden costar hasta US$700 en opticas caras (por ubicación geográfica y no por ser mejores) que cobran entre un 20% y 30% más. Los nuevos lenses Varilux nosecuanto progresivos son los más caros ahora. Mi marido empezó a usar lentes el año pasado. Le hicieron un par de progresivos que le costaron US$550. Los usó por tres meses y no se pudo acostumbrar. Le daban mareos y dolor de cabeza. La óptica que el usa da 90 días para devoluciones (de progressivos) y si uno no se acostumbra, te los cambian por dos pares, para leer y para ver de lejos o por un par del que elijas y te devuelven la diferencia de la plata si es que hay alguna.

    Recién hice una configuración en uno de los sitios de ópticas y, eligiendo las opciones más caras (que no serán necesariamente las más adecuadas), me da un total de unos USD$800 (con Viralux) que al cambio de hoy son unos 600 Euros.

    Por lo que parece, los lentes progresivos son caros en todos lados pero al menos acá se consiguen a un precio más razonable teniendo en cuenta el ingreso per cápita que es de US$41,600 (Index Mundi), mientras que el de Suiza es de US$32,200. De qué sirve tener el GDP/PPP más alto de Europa si el costo de vida es también altísimo? Bueno, pero eso es harina de otro costal.

    Volviendo al tema de los progresivos, si nunca los usaste, asegurate de que la óptica acepte devolución en caso de que no los toleres. Y si eso no se estila allá, entonces te diría que primero compres un par económico para probar.

  6. Natalia says:
    martes, febrero 27, 2007

    A mí me parece tener una idea de lo que te pueden haber pedido. Conozco alquien que pagó 2.400 CHF por un par de anteojos!!!
    Te digo que no hay nadie más chicato que yo, sin lentes no me reconozco ni a mí frente al espejo. Me los hago recetar por un oftalmologo, y mi caisse maladie me reconoce una parte de los cristales que es lo más caro (averiguate si la tuya también!)(los últimos me costaron 475 CHF, pero estamos hablando de miopía, + astigmatismo y no bifocales o progresivos).
    Ya que estás en Ginebra, deberías probar hacerte los anteojos en Francia, es mucho más barato, tengo conocidos que van a Francia hasta para ir al odontólogo porque cuesta menos!!!

  7. Dayana says:
    domingo, marzo 04, 2007

    Spindoctor, ante todo, gracias por darse una vueltita por mi blog.

    Con respecto a sus anteojos, vea, yo uso desde los 13 años (ahora tengo 26) así que no se aflija, m'hijo, no es tan malo. Y el tema de las calidades y precios siempre me digo lo mismo: total, pa' lo que hay que ver (seguidamente señalo algo mas o menos lindo y barato). Y eso que como diseñadora gráfica tengo que usar mucho los ojitos.
    Y con respecto a ir a hacer los anteojos a Baires, vea seguro que le salen más baratos y de una muy buena calidad, no se olvide que si lo suyo es presbicia se va empeorando con los años, los lentes se rayan, es posible que los pierda o los olvide por ahí, quizás el perro se los entierre o que los deje en el sillón del living y venga el más gordo de sus amigos y se les siente encima... Moraleja: si me consigue el msn de Brad Dicaprio lo chamuyo hasta que consiga un descuento o hasta convencerlo de que me haga un stripchat, algo que a ud no le sirve para nada pero a mi me pondría muy contenta.

    Saludos desde la lluviosa Córdoba

  8. Andrés MR says:
    lunes, marzo 12, 2007

    Te los hiciste finalmente?
    Quiero alguna foto luciendo el par!
    Supongo que la ilustración del post corrió por su cuenta... usted es un GRANDE
    Lo felicito por todo!

  9. SpinDoctor says:
    lunes, marzo 12, 2007

    Tenes razon, Jose, o imaginate que se te caen en la licuadora y te arruinan el presupuesto del año y el licuado de banana.

    Dijiste que estas cerca de los cuarenta, Marcela? No te asustes, pero yo que vos voy sacando turno con el oftalmologo.

    Agustina, pero que mandabas en el sobre? No, no, si no era legal no me digas nada!

    Elsa, me interesaria saber cuales son los precios en Baires...

    Erika, el precio era arriba de los 1.400 francos suizos, y NO eran los mas caros del catalogo, sino el segundo escalon. Daban, si, los tres meses de prueba, e incluso una garantia por dos años en caso de rotura.

    Si, Natalia, en Francia son mas baratos. Cuando conte la historia a mis compañeros de trabajo una de ellos que es suiza dijo, JAMAS vayas a una optica ni al dentista en Suiza.

    Dayana, asi que "no se olvide que si lo suyo es presbicia se va empeorando con los años"? Gracias, eh? Muy amable lo suyo! Dice Leonardo Pit que no, gracias, que de stripchat nada, que si usted lleva 13 años usando lentes y la pantalla de la PC le quema los ojos todo el dia no vale la pena.

    No, Andres, no los compre ni los comprare, por las muchas y buenas razones expuestas por los amables comentarios precedentes. Me alegra que siendo usted un artista grafico de primera linea haya apreciado mi humilde incursion en el campo de la ilustracion... ;-)

  10. Leandro Suarez says:
    lunes, marzo 26, 2007

    Otra vez leo un post tuyo y me atrapa. A mí me pasó algo parecido con unos anteojos de descanso, o sea con 0.25 de aumento. Nada.

    Decidí que me los hacía en la próxima ida a Argentina, porque digamos que no creo que Basilea diste mucho de Ginebra en cuanto a precios. Es más, no me extrañaría que fuese más caro aún, pero no lo sé.

    Al fin y al cabo los anteojos son para que uno se adapte mejor al mundo que nos toca vivir. Con algo que cuesta mas de u$s 1.000 no me sentiría muy adaptado. Por lo que veo vos tampoco.

    Te dejo un abrazo y suerte en la búsqueda. Y sino, lo atamo' con alambre lo atamo' y reemplazamos el titanio por latín.

    PD: Gracias por el aviso, me quedan unos 11 años, pero lo voy teniendo en cuenta. Todavía puedo leer hasta las indicaciones en los medicamentos :-)

  11. SpinDoctor says:
    miércoles, marzo 28, 2007

    Leandro, lo que decis sobre la imposibilidad de sentirte adaptado con USD 1000 haciendo equilibrio sobre la nariz me recordo un video que vi hace tiempo, de agent-provocateur. Esta aca. Fue filmado en una calle de zurich, y suma el precio de los autos que pasan en 30 segundos. El monto total es impresionante.