Tarde de domingo con castillo

14 febrero 2007 | Publicado en | 3 comentarios

Después de varios días de frío, lluvia, cielo gris —es decir el típico clima invernal ginebrino—, el domingo trajo un sol tímido pero sol al fin, así que decidimos salir a pasear. Fue la primera vez desde nuestro regreso de Buenos Aires.

Se nos ocurrió ir a visitar el castillo de Nyon. Estuvo cerrado por restauración desde que llegamos a Ginebra, hace más de cuatro años. Pero habíamos leído en alguna parte que había sido finalmente inaugurado.


Nyon queda a 35 kilómetros de donde vivimos, en el cantón de Vaud. Es una pequeña ciudad —poco más de 17 mil habitantes— muy bonita, que empieza junto al lago y sube por un terreno que asciende más o menos suavemente. Se puede subir desde el embarcadero hasta el castillo por calles estrechas y a veces empinadas. Desde el castillo la vista sobre el lago es magnífica. (Acá hay una “visita virtual” de la ciudad con vistas panorámicas animadas, fotos y vistas aéreas.)

La primera vez que visitamos Nyon la caminamos bastante —el castillo estaba cerrado y un cartel anunciaba que abriría dentro de... cuatro años.

Los suizos se toman su tiempo para restaurar, pero los resultados valen la pena. El castillo es más bien pequeño pero encantador, y el tamaño contribuye a hacerlo visitable —a diferencia de otros monstruos que te agotan.

La restauración es de tipo “modernoso”. Sillas de acrílico con los diseños de las antiguas impresos, negras siluetas “de época” en las paredes, esas cosas. Todo muy bonito. Hay algunas fotos más abajo.

No logramos visitar el último piso del castillo porque ya cerraban. Una buena excusa para volver. Terminamos en la cave del chateau disfrutando un pinot noir de la región —cada quincena venden vinos de un productor distinto, siempre de la zona.

Nos encantó el paseo. Nos hizo recordar nuestros primeros paseos, cuando recién habíamos llegado. En aquella primera visita a Nyon nos impresionaron mucho las columnas romanas que hay en la explanada de los Marroniers —son apenas tres, nada del otro mundo, pero eran las primeras que veíamos “en vivo y en directo”.

Entre tanto, hemos visto muchas. Pero la primera vez siempre se recuerda.


Preparada para la visita con la mundialmente famosa guía Todo lo que siempre quiso saber sobre castillos medievales.


Una de las torres vistas desde la galería del primer piso.


Y la galería...


La vista sobre el lago desde el interior de una de las torres.


Atención al pichicho.


La habitación, más bien pequeña, donde vivió durante dos años el poeta alemán Friedrich von Matthisson (1761-1831), cuyos versos fueron musicalizados por Franz Schubert, entre otros.


Una de las salas.


Los visitantes pueden jugar a la Oca, con la reproducción de un juego de época, en una de las torres.


Sí, sí, es acrílico. Cómo vivían esos hijos de...

3 Comentarios

  1. JOSE SANCHEZ ZOLLIKER says:
    jueves, febrero 15, 2007

    Excelente post, una delicia que nos obsequies con tus fotos y reseñas. Saludos!

  2. fernando says:
    jueves, febrero 15, 2007

    muy interesante!
    las fotos estan muy buenas tambien.

  3. Miraquetemiroyo says:
    jueves, febrero 15, 2007

    Me encanta la foto de tu mujer y tu hija jugando a la oca. No sé si la restauración "modernosa" me gusta mucho pero tiene sentido.

    Vos no te olvidás más del gordo chusma de la película, eh? :o)