Poniendo las cosas en perspectiva

10 marzo 2007 | Publicado en | 3 comentarios

Hoy me acordé de una anécdota que me contó una vez mi amigo Sabino. Sus hijos estaban un día haciendo burbujas con agua y detergente en la cocina con la mamá. Debían de tener, quizás, alrededor de seis años. Y en un momento dado Damián, el más chico, le dice a Santiago, el mayor: “Santi, somos ricos!”

Hay una mirada sobre las cosas que, lamentablemente, tiende a perderse con los años. El trabajo, las obligaciones, la rutina, las frustraciones, el cansancio, las ilusiones perdidas, nuestro egoísmo y un largo etcétera —la vida, en fin— nos endurece el cristalino, en los ojos y en el alma. Para los ojos hay lentes. Para el alma… es más difícil. Pero se puede hacer un esfuerzo, o dejar que alguien nos ayude a ver las cosas de una manera nueva, o más probablemente olvidada.


Todo esto viene al caso de un mapa que encontré serendipiando en la web esta mañana:



El mapa representa gráficamente la riqueza por habitante de cada país: a mayor riqueza, más superficie asignada en el mapa; a menos riqueza, menos superficie. Para evitar distorsiones, la riqueza por habitante no se representa en términos absolutos, sino corregida por el poder adquisitivo local (un dólar en África ocupa más superficie en el mapa que un dólar en América del Norte, porque su poder adquisitivo es mayor en el primer caso).

Como se puede ver, las regiones con mayor riqueza por habitante son América del Norte, Europa occidental y Japón. En cuanto a países, Estados Unidos es el cuarto en la lista de los más ricos, Suiza el sexto y Canadá el noveno. El mapa muestra una América Latina más bien delgada. Y África, sobre todo la parte central, prácticamente no existe.

Da para reflexionar un poco, no?

Por supuesto que dentro de cada país o región hay diferencias individuales que el mapa no representa. Vos podés estar por encima o por debajo del promedio correspondiente a tu región. Cuán rico —o pobre— sos vos, personalmente, es una pregunta que podés responder con ayuda de este sitio web.

La idea es simple pero eficaz. Viste las listas de los individuos más ricos del mundo que las revistas publican cada año? Bueno, este sitio web te permite calcular tu posición en una suerte de “lista de ricos” global, es decir que incluye a toda la población del planeta.

Vos anotás tu ingreso anual —tenés que convertirlo a una de las siguientes monedas: dólares estadounidenses o canadienses, euros, libras esterlinas o yenes— y el sitio te calcula cuán rico sos en relación con el resto de la humanidad.

Normalmente comparamos nuestra situación económica con quienes tienen más que nosotros, e inevitablemente nos sentimos pobres. Por eso el sitio es una herramienta para desafiar esa percepción, y ayudar a las personas —al menos a las que normalmente tienen acceso a él— a darse cuenta de que en realidad pertenecen a la minoría privilegiada.

El sitio propone, también, que si después de calcular tu ubicación en la lista te sentís efectivamente más rico que antes de hacerlo, metas la mano en el bolsillo y dones algo. A vos te va a hacer sentir bien, y a alguien menos rico que vos le va a hacer una gran diferencia.

Ellos proponen donar a CARE, una organización caritativa británica. Vos podés elegir otras. A mí me gusta UNICEF.

El mapa de la riqueza viene de acá. Hay más mapas sobre otros aspectos de esta humanidad nuestra, todos muy interesantes.

3 Comentarios

  1. Miraquetemiroyo says:
    lunes, marzo 12, 2007

    Gracias por el enlace a los mapas. Ayer me quedé pegada como media hora en ese sitio y recién volví a mirarlos, desde el principio. Impresionante.

    Sabes, yo dejé de donar a instituciones hace años porque me pudrieron. No sé cómo será allá pero acá no podés hacer una donación anónima. Mandás un cheque o usas una tarjeta de crédito y si querés usar efectivo lo tenés que hacer personalmente ya que no lo aceptan por correo. Es decir, que cualquiera sea el método que uses, ellos se quedan con tu información y al tiempo te empiezan a mandar "recordatorios" para donaciones o te llaman por teléfono. Ni donar sangre podés sin que te rompan cada mes con un "recordatorio".

    Por eso el pay-it-forward me gusta tanto. Lo hago cuando me nace, espontáneamente, y el que recibe lo que quiero dar, recibe el 100%.

  2. SpinDoctor says:
    lunes, marzo 12, 2007

    No, aca tampoco podes donar anonimamente. Pero son mas discretos a la hora del fundraising. Jamas nos llamo nadie por telefono. Si recibimos cartas y folleteria invitandonos a donar a causas a las que jamas hemos donado (ni probablemente lo haremos). Pero eso es todo, nada grave.

    Es mucho mas pesado el hostigamiento del marketing y telemarketing a la hora de incitarnos a consumir. Varios kilos de papel acumulamos cada mes, solo de publicidad no solicitada. Y esos si te llaman por telefono. (Te comento mi metodo, por si te sirve alla: siempre que no reconozco el numero que llama en la pantallita del telefono, respondo en español — generalmente les aniquila el sales pitch en un periquete.)

    Lo que a mi me parece interesante de apoyar organizaciones como UNICEF u otras es que podes contribuir (de manera mediatizada por mecanismos institucionales, claro, no hay otra manera) a aliviar situaciones que de otro modo estan fuera de tu alcance. Por ejemplo huerfanos de VIH/SIDA, o niñas amenazadas por la amputacion genital, o cualquier otra de las muchas aberraciones que los niños sufren en el mundo hoy.

    Calculaste tu lugar en la tabla global de la riqueza? Es fuerte, no?

  3. Miraquetemiroyo says:
    martes, marzo 13, 2007

    Sí, es fuerte. Y vergonzoso.

    Con lo de las llamadas, el único método que sirve acá es levantar el auricular y colgar al segundo. Desde que hacemos eso recibimos muchos menos llamados. Aunque alguna que otra vez me he ensartado como pasó el otro día, cuando trajeron el colchón nuevo, suena el teléfono justo cuando yo estaba tratando de prevenir que no rompieran nada al cargar semejante monstruo a la planta alta. Atiendo el teléfono a las corridas y sin escuchar lo que me decían del otro lado le digo "Mire si es un telemarketer, no podría haber elegido peor momento para llamar!" Seguido de un dicho gringo que equivaldría a "que un rayo te parta". Resultó ser la secretaria de mi doctora... :o]