Yo farllufo, tú fafurllas, él llafurfa...

23 marzo 2007 | Publicado en | 4 comentarios

Alguien entró a este blog buscando respuesta a la siguiente pregunta: “¿Qué hacer en caso de tener un problema de farfulleo?” La vocación de servicio de este blog tiene seguramente límites, pero todavía no se ha topado con ellos, así que Porteños... corajudamente acepta el desafío. Acá está la respuesta...

Lo primero es no perder la calma. Esto es fundamental. Tenés un problema de farfulleo —o, según la Real Academia, de farfulla? Tranquilo. Hay gente que, aun sufriendo de farfulla aguda, ha llegado muy lejos en la vida. Por ejemplo, en televisión española internacional sin ir más lejos, hay un hombre que farfulla tipo 9 sobre 10 y, a pesar de eso, es el presentador del pronóstico meteorológico. (Y si presentar el pronóstico del tiempo en TVE te parece poco dada la magnitud de tus aspiraciones, ahí está George W. Bush farfullando al comando de la superpotencia del mundo unipolar...)

Recuperada que ha sido tu confianza —espero—, qué hacer con el problema de farfulla o farfulleo va a depender mucho de dónde y cuándo éste se cebe en tu pobre psiquis indefensa. Si ocurre sobre todo en tu trabajo, la actitud recomendada por los especialistas en farfullística es “ignore and bounce it back”, que traducido al castellano vendría a ser “no le des bola y hacelo cargo al otro”.

Por ejemplo, estás explicando las metas trimestrales de la nueva campaña de marketing a alguien en tu oficina y un ataque súbito de farfulla hace completamente ininteligible lo que dijiste? A la mirada atónita de tu interlocutor vos respondés con una mirada doblemente atónita, tipo “qué te pasa, sos tarado?” Si es llevado a cabo con suficiente aplomo, esto funciona. Siempre.

O casi siempre. Por ejemplo, el método está contraindicado si el que te mira sin entender es tu jefe. Excepto que seas de nacionalidad suiza, en cuyo caso podés utilizarlo con toda tranquilidad. (Aclaración para no suizos: con el bajísimo índice de desocupación actual —menos del 3% a nivel nacional— y un seguro de desempleo que les garantiza el 80 por ciento de su ingreso por al menos dos años, los helvéticos pueden no sólo farfullar ante sus jefes, también escupirles el café.)

Si el problema de farfulleo o farfulla se presenta sobre todo en ocasión de tus contactos —digamos cercanos, tirando a íntimos— con el otro sexo, los terapeutas farfullísticos de la Université de Je-me-Trompe-de-Langue recomiendan una variante del “ignore and bounce it back” denominado “exploit and make it work for you”. Básicamente se trata de hacer jugar a la farfulla en tu favor.

Bien empleado, este método le da al varón un aire de encantadora torpeza y vulnerabilidad, irresistible para algunas damas, mientras que a otras puede despertarles cierto instinto de protección —no me atrevo a decir maternal. Ejemplo masculino de maestría en este género: Hugh Grant. Y antes que él, Woody Allen.

Si se trata de una dama, basta que le sugiera hábilmente al caballero un mensaje tipo “el que me hace farfullar sos vos, papito”, para que el chabón olvide, al menos de momento, que la ausencia de una dicción clara y precisa, el habla atropellada y balbuciente pueden ser terriblemente insoportables si se las sufre cotidianamente. (Perdón, pero no se me ocurre ningún ejemplo femenino conocido.)

Si, quizás gracias a las perlas de sabiduría destiladas más arriba, el/la farfullador/a —tachar lo que no corresponda— ha logrado superar felizmente el resbaladizo terreno de las primeras etapas de —permitime ser un poco chapado a la antigua— un noviazgo, la siguiente prueba de fuego normalmente se presenta en el primer contacto con los futuros suegros.

Es muy importante comprender que aquí los dos métodos anteriores están absolutamente desaconsejados. Ni se te ocurra. No. Never. Lo recomendado en estos casos es, simplemente, tratar de minimizar las oportunidades para que el problema irrumpa, sin llegar por ello a sumergirte en un mutismo que te haga parecer definitivamente subnormal.

Si estás invitado a cenar en casa de tus futuros suegros, al promediar la comida deberías conformarte con exhalar un “todo muy rico”, que sin dejar de ser educado es evidentemente menos riesgoso que incurrir en un “permítame, querida señora —quién sabe un día pueda incluso llamarla querida suegra—, permítame, decía, hacer el debido y meticuloso elogio que su consumada destreza culinaria y acendrado buen gusto decorativo reclaman y merecen a ojos vista”. Captás la idea, no?

Si el problema de farfulla, con la crueldad e inoportunidad que lo caracterizan, se presenta de todas maneras, lo indicado es —siempre conservando la calma— que musites al oído de tu novia/o un “tus padres me ponen nervioso/a”, frase que —al igual que la más arriba mencionada “todo muy rico”— convendrá practicar antes en casa.

Esto normalmente
debería estimularle a tu media naranja un sentimiento de vergüenza y/o culpa que, a su vez, debería moverlo/a a hacerse cargo del peso de la conversación de ahí en adelante. A partir de ese momento harás bien en limitarte a sonreír educadamente como quien no quiere interrumpir.

La casuística farfulleril puede extenderse, como toda casuística, casi al infinito. Aquí será suficiente, para finalizar, ocuparnos de un caso muy frecuente de farfulla, que suele sobrevenir especialmente a horas tardías en casamientos, cumpleaños, celebraciones de fin de año y similares. El farfullante no sólo farfulla, también tiene dificultades para mear dentro del inodoro, darse cuenta de que el portero no es su tío Augusto, y en general embocar las llaves en la cerradura.

Lo recomendado en este caso es aflojar con la ingesta de líquidos, especialmente los que vienen en botellas de 3/4 o con etiquetas que incluyen las palabras “scotch”, “blend” y similares, anche las que están escritas en ruso. Agua, jugo y café están permitidos. En lo posible, conviene dormir la mona con la confianza de que mañana todo será mejor —después de la resaca.

Amigo que llegaste a este blog buscando una respuesta a tu inquietud: no me agradezcas nada, ha sido un placer. Y un último consejo: si se te lengua la traba, vos dale para aladente.

4 Comentarios

  1. Leandro Suarez says:
    sábado, marzo 24, 2007

    Muchas gracias por los consejos para evitar patinadas. Muy muy útil.

    Y muy bueno este espacio, seguiremos leyendo.

    Leandro (otro por Basilea)

  2. mardevientos says:
    sábado, marzo 31, 2007

    Y si mandamos este "estudio" a Wikipedia?
    Saludos!

  3. señorita cosmo says:
    miércoles, abril 11, 2007

    A mi me agarran los problemas de farf.ulla cuando me encuentro en el medio de un discurso sin saber cómo llegué, como siguen mis ideas (¿tengo ideas para seguir?) y cómo salgo, así que voy a tener en cuenta el "todo muy rico" que eventualmente en cualquier circuntancia va a quedar mejor que mis enrosques.

  4. SpinDoctor says:
    miércoles, abril 11, 2007

    Gracias por los como siempre muy alentadores comentarios. Pero tengo que confesar que tengo un problema con este post. Ya paso varias veces que personas entran al blog buscando, por ejemplo, "tecnicas para tratar el farf.ulleo", o cosas por el estilo. Increiblemente, en Google.es Porteños... aparece en septimo lugar para la busqueda anterior. Y resulta que el farf.ulleo o farf.ulla —"una alteración del lenguaje caracterizado por rapidez excesiva que afecta a la inteligibilidad" segun una definicion que encontre por ahi— es un problema. Aunque parezca tonto, cuando escribi el post no tenia la menor intencion de burlarme de nadie, pero... no me di cuenta. Que hacer? No quiero borrarlo, asi que lo he editado (y tambien el comentario anterior a este) con el consabido recurso de poner un punto en medio de las palabras "clave" para sacar al post y al blog de los resultados de busquedas que las incluyan. En fin, sabran disculpar.