Una de espectros

27 septiembre 2007 | Publicado en | 0 comentarios

Me pasó algo extraño. Un imbécil que conocí en una vida anterior —y que no me la hizo fácil precisamente— se me apareció de pronto y me pidió que le hiciera un favor. Me hizo un efecto similar al que —imagino— debe de tener la aparición de un fantasma. No uno de ésos que dan miedo, sino uno medio tonto, que se enreda los pies con las cadenas y se le cae la sábana.

El favor que me pedía era algo más bien irrelevante y —típico del salame— en realidad innecesario: que hiciera o no lo que me pedía no iba a tener ningún efecto objetivo. Traté de explicárselo, pero el nabo era sordo a mis argumentos e insistía en la importancia de que yo le hiciera esa “gauchada”. Y he aquí que lo último que yo deseaba era verme asociado a ese retazo de niebla del pasado. Qué hacer? Resolví el problema con cierta elegancia, consiguiendo que otra persona le hiciera el favor que me pedía a mí. Me sentí aliviado, pero no contento. El imbécil sí, estaba chocho.

[Ilustración tomada de: “Hand shadows to be thrown upon the wall — A series of novel and amusing figures formed by the hand — From original designs by Henry Bursill”, publicado originalmente por Griffith and Farran en 1859 y que se puede descargar gratuitamente acá.]

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