Clasificados de vida

22 noviembre 2007 | Publicado en | 2 comentarios

Tomo prestado el título de este post de Martín L. Como él, también yo he tenido últimamente poco tiempo para bloguear, así que compilo acá una serie de novedades recientes.

Marchen otras cincuenta recetas! Como certeramente comentó Luciano, este singular trabajo de mi esposa devino para mí una suerte de odisea degustativa; que se prolongó un poco durante la semana y pico que pasé en Nairobi. Y cuando creía que la temporada de cocina exótica había terminado...

...hete aquí que los editores del libro de cocina cuyas recetas Gabriela está testeando decidieron prolongarle el contrato por otras cincuenta recetas más! Menos mal que hubo un breve paréntesis antes de la segunda parte; pero ahora el “Restaurante Cocinas del Mundo” está a todo trapo otra vez —es impresionante lo que trabaja mi mujer—, y seguirá así hasta Navidad. Eso sí, mataría por una milanesa con papas fritas.

Amparo gremialista.
“Me eligieron presentable de la clase”, dice Amparo un día. “Presentable?” “Sí, tengo que ir a una reunión y decir lo que piensan los chicos de mi clase sobre el patio de la escuela.” “Ah! Sos la ‘representante’ de tu clase...” “Sí, eso.” Y fue nomás, a su primera reunión, la pequeña “delegada”. Al parecer, las autoridades escolares quieren escuchar las ideas de los chicos sobre qué hacer con el patio de la escuela. Amparo era la más chica en la reunión. En un momento dado, pasaron una hoja para que los “delegados” escribieran sus nombres. “Y vos qué hiciste?” “Puse mi nombre.” “Y qué dijiste?” “Nada, pero escuchaba lo que decían los demás. Le voy a pedir a la maestra que discutamos qué queremos los chicos en la clase.” Mientras tanto, ella empezó a preguntarles a sus amiguitos. Como en la reunión observó que algunos chicos traían anotado en un papel lo que querían decir, ella preparó el suyo para la próxima. Dice —en francés— “Yo quiero que” y siguen una serie de dibujitos: un tobogán, que es lo que quiere Nicolás; unas plantas, que ella quiere que saquen porque tienen espinas y “son peligrosas para los nenes”; un graffiti, que Catarina quiere que borren de una pared. No necesito decir que a los papás se nos caen los lienzos de emoción: la péndex todavía no tiene siete años.

Quién me mandó a meterme en esto? Los memoriosos de entre los cuatro lectores y lectoras de este blog recordarán mi —modestia aparte— excelente performance en el TOEFL. No lo hice por deporte. Era uno de los requisitos para postularme a un master en un programa de educación a distancia en una prestigiosa universidad británica. Seguramente engañados por las excelentes cartas de referencias que —mediante amenazas y extorsiones varias— logré arrancarles a dos de mis ex jefes, los pibes de la universidad me aceptaron a pesar de que mis pergaminos académicos, algo raídos, no se ajustaban exactamente al perfil exigido. La alegría me duró hasta que el correo trajo el primer paquete de materiales de estudio. Dos abultados módulos, cada uno de los cuales debe de tener unas 400 páginas y se supone que lo estudiás en un mes —Já!—, más seis voluminosos libros, cuya lectura complementa la de los módulos. Puse todo el material en una balanza: 6,5 kilos. OK, uno quiere despabilar un poco la neurona perezosa, pero esto me parece como mucho. En pánico yo? Nah... para nada.

Una parva de milanesas en el horizonte. Una favorable conjunción astrológica está por permitirnos concretar algo que queríamos hacer hace bastante tiempo: traer de visita a Calvin City al papá y a la mamá de Gabriela —mis suegros, bah. Si todo va bien, será el verano próximo, entre julio y agosto. Amparo estará de vacaciones en la escuela y nos imaginamos unas hermosas semanas de malcrianza abuelística “in situ”. Yo, por mi parte, no veo la hora de que llegue mi suegra —es decir, ella y su innata habilidad para cocinar deliciosa, exquisitas, exuberantes milanesas. Interesado yo?

París en otoño. Después de varias postergaciones, por fin visitamos París. Una semana, al comienzo del otoño. Es-una-ma-ra-vi-lla. Uno, porteño, se siente inmediatamente en casa. A la relación París-Buenos Aires se le aplica la definición que Luciano acuñó a propósito de la relación Nueva York-Rosario: es un plagio urbanístico a gran escala. Pero dejo el tema de la visita a París para otro post.

Cambio y fuera.

2 Comentarios

  1. Faby says:
    sábado, noviembre 24, 2007

    Spin! morí con lo de Amparo Gremialista! mi vida! ya pinta como toda una portavoz de sus compañeritos! q genia! mis felicitaciones che!
    Ojalá la visita de los abuelos se haga realidad así te das un panzaso de milanessas jajaj
    Y la visita a Paris, q onda? vas a subir las fotos? :)
    Besotes y q tengas hermoso fin de semana.

  2. SpinDoctor says:
    martes, noviembre 27, 2007

    habia empezado el post sobre paris pero quedo abandonado; parte del problema es que tengo dos millones de fotos que revisar buscando las diez aceptables, y eso lleva mucho tiempo :-/