Cenando en el Serena

11 febrero 2008 | Publicado en | 2 comentarios

El día que comenzó de esta manera, recorriendo parajes rurales en el “Rift Valley” de Kenia, en un desolador paisaje de casas quemadas, saqueadas, abandonadas, terminó... cenando en el Serena.

El Serena es un hotel cinco estrellas en Nairobi que, al parecer por su ubicación central en la ciudad, es el preferido para organizar encuentros, reuniones, conferencias de prensa y un largo etcétera de eventos varios. Gran lobby, montones de personal para masajear el ego de los clientes —un chabón te abre la puerta del taxi, otro te lleva la valija, otro te sonríe, otro te pregunta cómo estás hoy, otro te indica que ese mostrador lustrado es la recepción—, un par de gatas sinuosas paseando curvas en las proximidades del piano bar, en fin... nada del otro mundo.

Pero pasar, en el lapso de unas pocas horas, de hablar con gente que lo ha perdido todo, con el miedo y el trauma reflejado en los ojos, preocupados no por qué sino si van a comer ese día, a una mesa con manteles, varios cubiertos y copas, y mozos de servicio retirándote el plato apenas terminaste... no sé, en algún punto me jode.

Me jodió, sí, pero no me quitó el apetito. Y mientras saboreaba los platos —muy buenos—, me preguntaba si en la silla que yo ocupaba habría apoyado sus nalgas Ban Ki-moon, que había dado una conferencia de prensa en el hotel. O Kofi Annan, que a esa altura ya había dado varias conferencias de prensa allí mismo. Y también pensaba en la triste ironía de que mientras mi esposa se preocupaba por lo que pudiera pasarme durante el viaje, el mayor riesgo que yo estaba corriendo era el de aumentar de peso.

A dónde voy con todo esto? Sospecho que a ningún lado. Vivimos inmersos en este tipo de contradicciones. El salto de Lusiru —donde tuve en mis manos el libro diario de la escuela saqueada, mudo testigo de aspiraciones a una vida mejor que acababan de sufrir un duro golpe— al Serena —donde lo que tenía en mis manos eran demasiados cubiertos— no es mayor que el que hay desde cualquier zona rural en Africa o de muchas en América Latina a la bella, tranquila, ordenada y pulcra ciudad de Calvino.

No sólo estoy escribiendo oraciones demasiado largas —ver párrafo anterior— también me estoy poniendo pesado. Y como no creo que vaya a arreglar nada en este post, mejor lo dejo acá.

2 Comentarios

  1. Lucía says:
    miércoles, febrero 13, 2008

    Hola, antes q nada gracias x el link!!
    Movi mi blog a www.ciegaacitas.com hace unos días. Si podés, por favor actualiza la dire. Gracias!

    LG

  2. Melina says:
    martes, noviembre 03, 2009

    Así es. El ser humano es pura contradicción, y miedo, que a algunos lleva a la inacción y a otros a la violencia.