Un crimen inimaginable

26 febrero 2008 | Publicado en | 8 comentarios

Volví de Kenia un lunes por la noche y el martes por la mañana, antes de haber pasado 24 horas en Calvin City, cometí un crimen cuyas consecuencias aún no conozco en su totalidad, pero que ya ha cambiado la fisonomía del barrio donde vivo.

Era una mañana de martes como cualquier otra, excepto que yo llevaba un poco de retraso. Tenía que llevar a mi hija a la escuela e ir a la oficina, donde me esperaba una pila de trabajo después de varios días de ausencia. Y se me había hecho tarde.

Desayunamos, subimos al auto y partimos. No hicimos dos cuadras cuando nos detuvo un embotellamiento. Es un cruce donde todas las mañanas pasa lo mismo. Hay un solo carril por mano, y los autos que esperan para girar a la izquierda —lo que está permitido— bloquean el paso de los que quieren seguir de largo, que era mi caso.

La prisa es mala consejera. Decidí no esperar, así que subí el auto a la vereda y de esa manera adelanté al que me impedía el paso.

Explico: no es una vereda normal; se trata de una esquina donde la vereda se convierte en una entrada de vehículos; el cordón de la vereda está rebajado y de hecho por ahí, en determinadas circunstancias, circulan autos. Hay unos grandes maceteros para impedir el paso de vehículos en condiciones normales, pero están bastante separados, así que logré pasar el auto sin problemas.

Jamás debí haberlo hecho. Un policía municipal, que yo obviamente no había visto, casi corrió hacia mí desde la vereda de enfrente, los ojos saliéndose de las órbitas. A ver sus papeles, señor, etcétera, etcétera.

Digo en mi defensa, señor juez, que recién llegado de Nairobi, yo estaba todavía bajo la influencia del estilo de conducción keniano. Y que con mi irreflexiva maniobra no puse en riesgo a nadie. Sí, señor juez, comprendo, señor juez, sí, soy culpable, no tengo atenuantes y ya mismo me callo, señor juez.

El policía municipal me informó que, en realidad, no hay una multa establecida para lo que yo acababa de hacer. El código de infracciones de tránsito de Calvin City tiene varias docenas, sino cientos de infracciones catalogadas, pero lo que yo acababa de hacer no figura entre ellas. Es decir, no era una infracción, era un crimen inimaginable.

“On ne roule pas sur le trottoir!” (No se circula por la vereda!), me dijo-exclamó-silabeó el chabón. Tenía la cara descompuesta y la voz atragantada, pero luchaba con todas sus fuerzas para enunciar lo que evidentemente para él equivalía a una ley metafísica. Por un momento temí que le diera un infarto y me llevaran preso por homicidio.

Pero afortunadamente se recompuso y me informó que iba a hacer la denuncia a la oficina correspondiente. Para una motocicleta, me dijo, la multa es de 100 francos. Pero para un auto, agregó, “sin duda va a ser mucho más”. Porque —repitió— “On ne roule pas sur le trottoir!”

La Oficina de Multas, Castigos y Flagelaciones aún no me ha hecho llegar su veredicto, que, con cada día que pasa, intuyo más terrible. Pero hoy, cuando volvía a casa, al pasar por el cruce fatídico, observé que habían agregado varios maceteros que, ahora sí, definitivamente impiden pasar con el auto por donde yo lo hice.

“Le he cambiado la fisonomía al barrio”, me dije. Sospecho que los nuevos maceteros —rectangulares, pesados, enormes— los voy a pagar yo con la multa.

8 Comentarios

  1. Luciano says:
    miércoles, febrero 27, 2008

    Y todo eso porque no se debe circular sobre la vereda!!! Yo no se que gana un policia con ponerse tan nervioso, te agarró infraganti, te denunció, qué más quiere??
    Espero que no se ceben con vos y que no pase a mayores.
    Y por otro lado el contraste, alla manejan por todos lados y acá todos van como robotitos.
    Saludos, infractor.

  2. Adrian Kosmaczewski says:
    miércoles, febrero 27, 2008

    Pucha, chabon! No se que decirte pero entiendo tu situacion. Me pasaron situaciones similares con la cana en Ginebra, son de madera. No dudan en volverse locos por este tipo de boludeces, pero cuando hay una persona desmayada en el piso no saben que hacer, cuando hay un pibe de tez mate en la calle lo paran automaticamente para pedirle papeles, y cuando les preguntas donde queda una calle te responden mal. La cana es una garcha en cualquier lado del mundo; aca, encima, les pagan salarios comparables con profesionales universitarios, sin mas tramite. Agarrate catalina.

    Y para contestar la pregunta de Luciano, sobre lo que gana al ponerse tan nervioso, creo que gano una anecdota, y estaba ansioso de ir a contarsela a los inutiles de sus colegas. Je, que se yo, me imagino.

    Coraje pibe! Mantenenos al tanto a ver que pasa.

  3. Anónimo
    miércoles, febrero 27, 2008

    yo estoy en ginebra, otra vez, y al llegar mi compañera me dijo que le habian puesto una multa de 1000 francos por pasarse 10 m de velocidad, y que la vigilarian con las camaras. No habra exagerado?

  4. Edipo/de/Tebas says:
    martes, marzo 04, 2008

    Hola, me gustó tu blog, esta muy piola. Voy a pasar seguido a ver qué cosas pasan por ahí.Un saludo. Te invito a pasar por mi blog.

  5. SpinDoctor says:
    miércoles, marzo 05, 2008

    Un par de comentarios anonimos que fueron dejados recientemente en el blog —comentarios que, dicho sea de paso, he eliminado, porque este es mi blog y hago lo que quiero— me han hecho pensar que tal vez convenga aclarar cual es la politica comentaril de Porteños en Ginebra:

    Art. I: En este blog no se permiten comentarios que —de acuerdo al soberano y exclusivo criterio del autor del blog, es decir yo, SpinDoctor— resulten ofensivos y/o descalificadores, de mala leche y/o mal gusto, resentidos y/o envidiosos, o simplemente torpes y/o estupidos.

    Art.II: (a) Comentarios de los tipos mencionados ut supra seran borrados inmediatamente. (b) El inciso anterior no implica que el autor del blog coincida con el contenido de los comentarios no eliminados.

    Art. III: Los articulos I y II valen en terminos generales, pero se aplican implacablemente —cual codigo de infracciones de transito suizo— a comentarios anonimos.

    Art. IV: En otras palabras y para decirlo con meridiana claridad: Si no te gusta lo que lees, tomatelas y no vuelvas, papanata!

    Art. V: De forma (publiquese, archivese, etc.).

  6. CB says:
    miércoles, marzo 05, 2008

    No sé porque asombrarse tanto de subir el auto a la vereda. Acá en Buenos Aires es tan tan común.
    Y además los autos y buses cuando suben a la vereda matan gente que estaba ahí,quizás esperando poder cruzar la calle, o en la parada del colectivo, o perdiendo el tiempo. O sortean sin problemas los maceteros y columnas de hierro y se incrustan en negocios o casas. Y nadie se pone como loco che.

  7. Marisa says:
    sábado, agosto 23, 2008

    Yo, en tu lugar estaria disfrutando del triunfo sobre un nuevo inciso en la ley de transito que veras muy pronto en el Codigo Penal, tal vez, y de lo cual estaras orgulloso (dentro tuyo) de haber logrado en un pais que no te pertenece por origen. Es un logro, a pesar de las implicaciones del caso.
    En Londres la policia es tan efectiva que no me atrevo a decir nada en contra.
    Saludos cordiales.
    Marisa