Del bloguear y sus límites

01 julio 2008 | Publicado en | 2 comentarios

Hará unas dos semanas, charlando con nuestra hija, ésta nos contó que había tenido una pesadilla. Obviamente la alentamos a hablar del tema. Y así no sólo nos contó la pesadilla en cuestión, sino que compartió con nosotros su personal teoría de los sueños, cuya premisa fundamental es esta perlita: “Los sueños son nuestra imaginación que conduce todo sola.”

La charla nos resultó fascinante —claro, somos sus padres— al punto de que esa noche traté de reconstruirla lo más fielmente posible, escribiéndola para retener lo esencial. Y —la fuerza de la costumbre— lo que me salió fue un post titulado “La ciencia de los sueños de Amparo.” Para el cual hasta busqué imágenes (una de ellas acompaña este post). Y, cuando estaba todo listo, y lo único que faltaba era apretar el botoncito “publicar”, algo —una cierta incomodidad interna— me detuvo.

Puede uno bloguear —hacer público de manera indiscriminada— lo que su hija le ha confiado en la intimidad de una conversación hija-padres? Al incorporar a un post dichos o hechos que pertenecen estrictamente a la esfera privada, no interfiere en esta última una mediatización indebida, excesiva, invasiva?

No es que no lo hubiera hecho nunca antes, pero en general he relatado fragmentos, pequeñas ocurrencias de las que hacen las delicias de todos los padres. Pero una larga conversación en la que la niña expuso con cierto detalle un tema que tiene muchos puntos de contacto con su ser más íntimo? No será mucho?

Decidí que sí, que era mucho. Y el post quedó guardado como “borrador”, estado en el que permanecerá por tiempo indeterminado.

También el bloguear tiene límites.

[La imagen viene de acá.]


2 Comentarios

  1. Luciano says:
    martes, julio 01, 2008

    Hay un límite, si. Por suerte lo sabés ver.

    Me acaba de pasar lo mismo con un post que se me ocurrió a las 5:30 am hoy. Se me perdió.

  2. A k e l a says:
    sábado, julio 05, 2008

    Que tierna!! Y muy inteligente!
    Saludos.