Remy, el hámster cojo

02 septiembre 2008 | Publicado en | 2 comentarios

No, no me fui del país —bueno sí, pero hace casi seis años. No, tampoco es que considerara que mi post Tauromaquia tenía la estatura de un testamento intelectual o espiritual como para dejarlo al tope del blog por casi dos meses. Es que pasaron cosas.

Primero fueron mis suegros. No, pobres, ellos no tienen culpa alguna. Pero invertimos bastante tiempo en paseos, etcétera. Luego hubo unos días de vacaciones, todavía con mis suegros en casa, así que los llevamos a conocer un poquito del Piamonte. Ahí pasó una cosa graciosa.

Estábamos cerca de Acqui Terme, visitando Visone, el pueblo donde nació el papá de mi suegra. Hay una torre —romana, obvio— del siglo XIV, creo. No es gran cosa pero es la ruina más antigua, bastante bien conservada, junto a una barranca sobre el río Bormida. En la explanada de la torre hay bastantes árboles, y mientras admirábamos la torre y el paisaje, escuchábamos cantar a los pájaros entre las ramas.

Cantaban lindo, los pájaros. Y había bastantes y de bastantes especies, a juzgar por los abundantes y variados trinos. No sé qué clase de turismo te gusta a vos, pero a mí un poco de contacto con la naturaleza me cae bien.

Y en eso estábamos, disfrutando torre-paisaje-trinos, cuando Amparo dice algo así como “Los pájaros que se oyen, es de una caja ahí”. De qué habla esta criatura? Pedido de aclaración va, aclaración viene. Acá abajo te cuelgo el video —filmado por ella misma— donde explica su descubrimiento.



La misma mañana en que mis suegros partieron de regreso a su Quilmes querido, yo hice lo propio con rumbo a México (ciudad de). Mi trabajo me llevó ahí por unos larguísimos doce días, que parecieron muchos más.

A la vuelta, me esperaba el ominoso plazo límite para la entrega de mi proyecto de disertación final para el máster. Aparte de una tonelada de lectura concomitante. Leí lo que pude; luché duramente hasta que logré resignarme a que el tema más interesante me iba a traer únicamente dolores de cabeza; elegí el menos interesante; escribí el proyecto; lo envié.

Eso fue este lunes a las 04:28 AM. Ahora —ayer, hoy— estoy tratando de recuperarme, ponerme al día con la correspondencia, leer los posts que no pude leer en los blogs amigos. Pero no hay respiro. El 4 de octubre tengo que rendir el examen que cierra el primer año del programa. Otra vez montañas de lecturas, etcétera.

Y el hámster? Ah, sí. Resulta que un día Remy, nuestro hámster, apareció con una patita trasera completamente inutilizada. Esperamos un poco a ver si se le pasaba pero no. Veterinario. Gotitas antinflamatorias. Preocupación por el posible impacto en nuestra niña de un mal desenlace.

Finalmente, poco a poco, el bicho ha ido mejorando. Ya está fuera de peligro, aunque le quedó la patita semitiesa, con lo que cojea un poco. Eso no parece poner en peligro su esperanza de vida y hace un efecto bastante cómico —parece un triciclo con una rueda trasera abollada.

El veterinario no pudo decirnos qué le pasaba ni cuál pudo haber sido la causa. Pero yo sospecho que la dieta de Mantecol que mi esposa e hija estaban experimentando con el animalito puede haber tenido algo que ver. Capaz tiene rechazo a alguno de sus componentes, andá a saber.

Al fin y al cabo, no es un hámster argentino.

2 Comentarios

  1. Luciano says:
    miércoles, septiembre 03, 2008

    Este post es intenso.

  2. Cecilia y Leandro says:
    jueves, septiembre 11, 2008

    Excelente el comentario y la filmación de Amparo. Ídola total!
    Y bueno... a laburar se ha dicho.