Ella

07 noviembre 2008 | Publicado en | 2 comentarios

Hace mucho que le tenía ganas, muchas ganas, pero no me animaba. Me atraía, sí, pero a la vez me amedrentaba su figura esbelta, fina. No era sólo su silueta seductora —esas curvas, esas extremidades— lo que me atraía en ella, sino también, y sobre todo, lo que sabía que ella podía hacerle a mi cuerpo. Un temblor anhelante estremecía mis rodillas cuando me imaginaba mis manos y piernas entrelazadas con las de ella, la respiración agitada, el pulso acelerado, el sudor corriendo sobre mi piel. Y a la vez, su cuerpo delgado, resistente, acerado, me parecía demasiado exigente, quizás frío, tal vez imposible de satisfacer. Intuía que iba a ser demandante, que ningún esfuerzo mío le iba a parecer suficiente. Además, entre vos y yo, era cara, bastante más cara que lo que yo me podía permitir. En fin, que por una u otra razón, no me animaba a hacerla mía. Hasta hoy, cuando por fin entró en mi vida.

Si querés conocerla, acá hay una foto. Pero no te hagas ilusiones: es mía.



2 Comentarios

  1. Luciano says:
    domingo, noviembre 09, 2008

    Tiene pinta che. Yo tengo una y el asiento es terrible, lo peor de la bici, por eso y porque soy un vago no la uso.
    Suerte con la ejercitación.