Ficciones y realidades

04 noviembre 2008 | Publicado en | 2 comentarios

Ha perdido Porteños en Ginebra el contacto con la realidad? La pregunta me la hizo mi amigo Walter a propósito del post sobre el cabo de Buena Esperanza. Claro que lo dijo con su estilo característico:

—Loco, pero vos vivís en una nube de .....? Las bolsas del mundo se desmoronan, el sistema capitalista mundial pasa por su más grave crisis desde 1929, la economía global amenaza caer en una recesión que nos va a romper el .... a todos, y vos escribís sobre cuentitos de marineros y piratas y la mar en coche?


Le hice notar a Walter que el post era más bien sobre la mar en barco y no en coche, pero no le hizo ninguna gracia.

—Claaaaro —dijo antes de desconectar el Skype y bloquearme presumiblemente para siempre en su lista de contactos— seguí nomás, seguí evadiéndote en la ficción en vez de prestar atención a la realidad.

Confieso que lo de Walter me tocó. Cerré el ejemplar de la novela que estaba leyendo y me dije que tal vez mi ex amigo tuviera un poco de razón. Busqué el diario del día y me sumergí de cabeza en la realidad.

Y leí: “El tornado financiero en el mundo ya ha destruido 25 billones de dólares.”

Esto es muy fuerte, pensé. Inmediatamente me imaginé toneladas de billetes destrozados y arrastrados por el viento en medio de las calles, miles de alcantarillas bloqueadas por papel moneda mojado... hasta un incendio en el que cientos de esos millones se hacían humo me imaginé. Qué catástrofe, no?

Pero después traté de hacer memoria y me di cuenta de que... nada de eso pasó. Me había dejado llevar otra vez por la ficción. Pero por suerte el impulso “realista” se impuso, y me llevó a preguntarme dónde —en serio, realmente, dónde— estaban esos millones antes de ser “destruidos”.

Porque, a ver si nos entendemos, estamos hablando de millones “reales”, no? No de
—perdón por la mala palabra— ficciones. Como sería el caso si resultara que esos millones destruidos jamás existieron... que eran nada más que millones virtuales...

Sea como fuere, la realidad, según la cuentan los diarios, es que Calvin city arriesga perder alrededor de 500 millones de francos de ingresos fiscales durante el próximo año a causa del impacto de la crisis en el sector bancario del cantón.

Este sector genera alrededor del 30% de los ingresos del estado ginebrino, y como los beneficios del sector van a caer, su contribución impositiva disminuirá en más o menos un tercio: los susodichos 500 millones.

Como las cuentas del estado ginebrino gozan de bastante buena salud —o la hacían hasta hace poco— la cosa no parece a primera vista demasiado preocupante, pero es obvio que si los ingresos del fisco disminuyen también lo harán las prestaciones o alguien tendrá que pagar la diferencia. Nadie vio mi billetera por acá?

Aparte, según algunos, Suiza se encamina a una seria recesión que durará dos años, con la economía —que creció 3,3% en 2007 y alrededor de 2% este año— achicándose un 0,6% el año próximo y creciendo apenas un 0,5% en 2010. El ciclo sería: caen las exportaciones, se pierden empleos, disminuye el consumo interno, etcétera. La previsión es que el desempleo crezca alrededor del 50% el año próximo. Pero no es tan catastrófico como parece a primera vista: pasaría del alrededor del 2% actual a 3,5% —un sueño para muchas economías.

Otros, menos pesimistas, pronostican una desaceleración económica —crecimiento cero— que no llegaría a recesión. Como no ha habido en Suiza burbuja inmobiliaria ni exagerado endeudamiento, no habría fundamentos para una crisis similar a la de otros países.

Otro aspecto de la crisis son los fondos de pensión. El sistema de previsión compulsivo que maneja las contribuciones de todos aquellos que tienen un empleo en el país administraba unos 600 billones de francos a fines de octubre, con una pérdida de alrededor de 60 a 70 billones a causa de la crisis. Como resultado, los fondos de pensión no pueden cubrir el 100% de sus obligaciones y se prevén medidas de ajuste para recomponer esa relación.

Bueno, después de este baño de realidad te dejo. Creo que estaba en esta página:

Soplaba viento del Este, lo que no podía ser más favorable. La canoa avanzaba bastante bien únicamente con la vela. Sentado en la popa iba Sandokán, con los ojos fijos en Labuán, que poco a poco se desvanecía entre las tinieblas. Giro Batol, sentado en la proa, feliz y sonriente, charlaba por diez mirando hacia el Oeste, hacia el lugar donde debía aparecer la formidable isla de Mompracem.

[La imagen es de la portada de la edición original de la novela de Emilio Salgari: Los Tigres de Mompracem (1900) y viene de acá.]

2 Comentarios

  1. Luciano says:
    miércoles, noviembre 05, 2008

    La realidad es la que a mi se me canta, dijo uno.
    Excelente post.

  2. Luciano says:
    jueves, noviembre 06, 2008

    Otra cosa, me hiciste acordar de quién me estaba olvidando en el banner de mi blog!
    Gracias.