El largo error

28 abril 2009 | Publicado en | 2 comentarios

—USTED, DÓNDE VIVE? —me pregunta amablemente una señora, algo mayor, que acaba de cruzar la calle y se detiene a mi lado mientras yo introduzco envases de vidrio en un contenedor a tal fin que hay cerca de nuestro departamento.

—Allá —le digo, señalándole nuestro edificio, a una media cuadra calle abajo—, por qué?


Este contenedor es para los habitantes de este edificio, ve? —me dice, señalándome la dirección, calle y número, escrita en grandes letras en el frente del contenedor.

—Ah, sí? Disculpemé, no sabía.

—Sí, porque nosotros, los que vivimos acá, pagamos por estos contenedores.

—Ah... No sabía.

—Claro —me dice, y me hace un gesto conciliador—, pero fíjese lo que pasa: la gente del estudio de enfrente trae su basura acá, y mire cómo el contenedor rebalsa —y me señala una pirámide de bolsas que amenazan caerse afuera.

—Yo sólo traigo botellas —le aclaro.

—Está bien —me dice, y repite el gesto conciliador—, pero usted tiene que llevar las botellas a los contenedores nuevos de acá a la vuelta. Ésos son públicos.

—Yo creía que todos los contenedores eran públicos, que los proveía la municipalidad. Por eso traía las botellas acá.

—Sí, hay públicos, como los nuevos acá a la vuelta, pero éstos los pagamos nosotros.

Y así fue cómo descubrí que durante más de seis años había vivido en el error. Y yo que creía que era un ciudadano ejemplar, reciclando el vidrio, el papel, los plásticos PET, las pilas.

Es cierto que había visto junto a los contenedores de otro edificio un cartel anunciando que eran para uso exclusivo de sus habitantes. Pero nunca me había parado a pensar el porqué. Interesante cómo uno puede estar metiendo la pata sin saberlo.

Quién tiene derecho a usar qué contenedor no es, como puede parecer, un tema banal. Obviamente que si vos pagás cada vez que tu contenedor de residuos se llena, no te va a hacer gracia que esté lleno con los residuos de los vecinos.

Por ejemplo, según una estimación reciente, cada familia suiza recibe en su buzón de correo unos 40 kilos anuales de papel únicamente en folletos publicitarios y periódicos gratuitos. Esta abundancia de publicidad no solicitada ha llevado a que casi un 40 por ciento de buzones suizos tengan un cartelito anunciando “No publicidad, gracias”. Nosotros tenemos uno. Y así y todo sacamos cada mes una cantidad de papel más que considerable.

Una nota final sobre el tema de la basura. La Tribune de Genève informaba hace unos días que para combatir a quienes dejan basura en la vía pública de manera “salvaje”, es decir fuera de los contenedores, un grupo de inspectores abren las bolsas en infracción y buscan cualquier cosa —una factura de compra, un sobre con una dirección— que permita identificar al culpable. Primero lo aperciben, después lo multan.

Ah, me olvidaba: la conversación con la amable señora que me esclareció sobre el tema de los contenedores fue en francés —oui— y tuvo lugar ante la atenta mirada de mi hija. Así que cuando la señora me preguntó “Usted qué habla, italiano?” yo obvié la sutil descalificación de mis habilidades idiomáticas implícita en la pregunta y respondí:

—Mais non, je parle français!



[La foto de las botellas viene de acá. En la otra foto los nuevos receptáculos
públicos para materiales reciclables instalados en nuestro barrio.]

2 Comentarios

  1. mardevientos says:
    miércoles, abril 29, 2009

    Ohh... vos si que vivis en un pais civilizado, (como dice mi Max cada vez que habla de Suiza, hasta el limite de esto http://www.elmundo.es/elmundo/2009/04/24/navegante/1240598851.html)....
    Mejor no te muestro el estado de los contenedores romanos.. porque se me cae la cara de verguenza!!..
    Lo de los controles, me lo habia contado el mismo Max!

  2. Marcela de Bernal
    domingo, mayo 03, 2009

    Es increíble el abismo entre tu conversación con la vecina acerca de los contenedores que le corresponden a cada uno, y la conversación que podríamos tener mi vecino y yo si yo le dijera que ponga los pañales cagados de la hija en una bolsa doble y meta los forros usados en otra bolsa doble así los perros de la calle no rompen "su" bolsa en "mi" puerta y yo puedo salir de casa sin salticar pañales masticados y forros rotos. (Debo reconocer que en mi barrio los vecinos ponemos las bolsas en el piso porque a todos nos robaron los canastos porta residuos hace un par de años.) Claro está que ni menciono lo que mi vecino me contestaría porque es una dimensión imposible de comparar con cualquier frase que pudiera decir un vecino de Ginebra, que no es lo mismo que mi vecino dado a la ginebra. Te mando un saludo!!!!
    MARCELA