A vueltas con la identidad

25 mayo 2009 | Publicado en | 1 comentarios


EL 25 DE MAYO, DÍA DE LA PATRIA, mal o bien siempre despierta alguna “cosa” en el almita del argento despatriado. Lo que a mí me está trabajando por adentro últimamente es algo que pasó hace unos días.

Habíamos ido con nuestra hija a una exhibición interactiva para niños organizada por la Universidad de Ginebra como parte de la conmemoración de su 450º aniversario. La pequeña participó en todas las propuestas, incluido un experimento en el que el participante debía responder ciertas preguntas usando un formulario en una computadora. Me senté junto a ella para ayudarla con el ingreso de datos personales. Y, cuando llegó a la pregunta sobre “lengua materna”, me llevé una sorpresa.

—Es el idioma que más entendés y en el que mejor te expresás —le expliqué.
—Francés —dijo ella sin dudar un segundo, e hizo click en el casillero correspondiente.

No es que fuera una sorpresa el hecho de que el francés es el idioma en el que se siente más cómoda. Eso ya lo sabíamos. Aunque obviamente nosotros le hablamos en castellano, nuestra hija tiende a hablarnos en francés, especialmente cuando nos cuenta cosas ocurridas en la escuela. Francés es el idioma que “le sale” más espontáneamente en muchas otras ocasiones, por ejemplo cuando “piensa en voz alta”, o cuando juega con sus amiguitos, incluso con los que saben castellano.

Por todo esto, ya desde hace un tiempo estamos tratando de insistirle en que en casa tiene que hablar en castellano. Cuando decidimos venirnos acá veíamos como una ventaja para su desarrollo futuro que adquiriera una segunda lengua desde muy chiquita. Lo que no se nos cruzaba por la mente era que esa “segunda” lengua pudiera llegar a ser la castellana... Siempre consideramos que ésta era —seguiría siendo— su lengua materna.

No soy lingüista ni psicopedagogo, así que no sé cuál es realmente la lengua materna de nuestra hija —pero es precisamente de esta incertidumbre de la que estoy hablando. La segura respuesta de la niña a la pregunta del cuestionario —lengua materna: francés— me dejó pensando. (Como me imagino que debe de ocurrirles a multitud de padres y madres en pareja situación; lástima que no haya un foro donde hablar de este tema —o, si lo hay, lamentablemente lo ignoro.)

Y claro, me vino a la cabeza algo que no sé dónde escuché o leí por primera vez: “La patria es la lengua.”

Nunca lo tuve tan claro —ni lo recordé tan asiduamente— como en los primeros tiempos acá en Calvin City, cuando en la radio, en la tele, en los negocios escuchaba esa vocalización ininteligible que era el francés para mí en esa época. No entendía la lengua de esa gente: yo era un despatriado.

Hoy busqué, Google mediante, el origen de la expresión. Y —lo que son las coincidencias— encontré no uno sino dos, uno castellano y otro francés!

En castellano hay quienes la atribuyen a Camilo José Cela, en la forma: “Al final, la patria es la lengua”. Lamentablemente ninguna de las páginas que encontré da una referencia bibliográfica verificable, así que habría que ver si esta atribución es correcta.

En francés, la expresión es atribuida a Albert Camus: “Oui, j'ai une patrie: la langue française.” Aquí hay datos de obra, fecha de publicación, etcétera.

Sospecho que no debería preocuparme mucho por el tema de la identidad nacional/cultural de nuestra pequeña. Es ella, al fin y al cabo, la que la construye día a día con los elementos que tiene a su disposición, que son variados, heterogéneos. Tal vez la suya, como la de muchos otros niños que crecen en similares condiciones, sea lo que llaman identidad híbrida.

En fin, el tiempo lo dirá. Voilà.

1 Responses to “A vueltas con la identidad”

  1. mardevientos says:
    martes, junio 09, 2009

    En las lineas de este post encuentro las respuestas a muchas de las preguntas de estos meses.
    Miles de veces hablo con el, insistiendo que el unico modo que ella termine afianzando bien el castellano es que nosotros cambiemos el idioma de casa, dejando el italiano de lado para hacer del castellano la lengua familiar.
    Que con la escuela, la tv, los amigos y todo el entorno ya estamos muy inclinados a la lengua dantesca. Y nos cuesta, nos cuesta cambiar los sonidos y las palabras que establecimos en años de convivencia.
    Y me duele pensar que ella pensará mas en italiano que en castellano. Y me aprendo y le canto miles de canciones, y le hablo, y le leo, le cuento cosas.
    Pero en el fondo, aunque de niña, y por unos años ella prefiera responderme en otro idioma a mis preguntas, como lo hace hoy Amparo con ustedes (a los chicos no les gusta ser diferentes... y no entienden el beneficio del "mas", del dos idiomas, AUN!), auqnue ella diga que piensa en frances, su LENGUA MATERNA es y sera siempre el castellano.