Buenas y malas noticias

07 agosto 2010 | Publicado en | 1 comentarios

La buena noticia es que dentro de poco no voy a tener que soportar más a mi jefe. La mala es que también dejarán de pagarme por hacerlo...

Bromas aparte, la organización para la cual trabajé los últimos casi ocho años ha decidido reducir personal al mismo tiempo que recorta gastos para tratar de enfrentar una continua disminución en sus ingresos. Nada original, por cierto. Pero ocurre que uno de los puestos de trabajo eliminados es precisamente el mío. Así, de pronto he devenido un desempleado futuro —dado que el período de preaviso llega hasta fin de enero próximo— y por lo tanto estoy ya buscando nuevas oportunidades laborales.

Por el momento, como familia planeamos permanecer en Ginebra. Acabamos de mudarnos a un nuevo departamento, que sin ser más caro es más lindo y más grande que el anterior. Cualquiera que sepa lo difícil que es alquilar un departamento decente a un precio razonable en Calvin City comprenderá que una vez que lo lograste no es como para irte así nomás...

Así que acá viene el aviso: amable lector/a que vivís en Ginebra o alrededores, si por una de esas casualidades llegaras a saber de un trabajo en áreas como la comunicación institucional, información pública, relaciones con la prensa, relaciones públicas, campañas, etcétera, te pido que, si lo que viste en este blog te parece potable, me pases el dato.

Un conciso CV de este servidor diría:

Que tengo formación académica en humanidades y más recientemente en comunicación, medios y relaciones públicas —en noviembre esto será acreditado con una maestría de la Universidad de Leicester.

Que mi experiencia de trabajo abarca las áreas mencionadas más arriba, incluyendo haber sido durante casi ocho años el encargado de prensa (*) de una ONG internacional con sede en Ginebra. Como tal he sido responsable de asesorar a la organización sobre estrategias de prensa, producir la comunicación destinada a los medios, desarrollar relaciones con periodistas y responder a sus solicitudes, proveerles materiales necesarios para su trabajo, entrenar a mis colegas para tratar con ellos, actuar esporádicamente como vocero y organizar el trabajo de prensa en eventos, además de escribir noticias y artículos, entre otras cosas.

Que hablo y escribo en inglés, que me las apaño en castellano, que leo y comprendo francés aunque mi capacidad de hablarlo deja algo que desear, ejem, cosa que corregiré a marchas forzadas apenas termine la disertación para la maestría.

Que sé distinguir bastante bien una PC de un horno a microondas —de hecho me resulta más fácil manejar la primera que el segundo— y que tengo una idea bastante clara de qué son y para qué sirven un sitio web, un blog, y una red social.

Que, finalmente y entrando en un área más intangible, sé trabajar bien en equipo, me integro sin dificultad en ambientes multiculturales, tengo iniciativa y creatividad, soy confiable y trabajador. En una palabra, un tipo bárbaro.

Y esto sería más o menos todo por el momento. Toda pista laboral será agradecida (se me puede enviar un correo electrónico haciendo click acá).

Como siempre en la vida, también cuando se enfrenta el desempleo hay varias maneras de ver las cosas. Por el momento —sin duda ayudado por el contexto en el que se produce— yo tiendo a ver este cambio en mi vida laboral como una oportunidad. Tal vez —el tiempo lo dirá— este cambio termine siendo una muy buena noticia.


(*) Media relations officer, en la lengua de Shakespeare. Incidentally, ésta es la razón por la que opté por publicar mi blog de manera anónima, evitando así todo potencial conflicto entre mis roles de audaz e intrépido bloguero por un lado, y de vocero de prensa de una organización por el otro.


[La foto viene de acá.]

1 Responses to “Buenas y malas noticias”

  1. paZ says:
    lunes, agosto 23, 2010

    querido spin,
    así como ginebra llegó de casualidad, también hay otras casualidades esperándote a la vuelta de la esquina para mayor felicidad tuya y de tu familia.
    estoy recontra segura. (de hecho georgalos, empresa con la que estoy conectada por confusión popular, está buscando un publicista para su alicaído mantecol; pagan en especias, eso sí).
    ¡te mando un fuerte abrazo!
    (extraño el blog)